REFLEXIONES DESDE EL CORAZÓN

 

ALGUNAS ÉLITES PODRIDAS

 

 

 

Gervasio Portilla | 27.02.2026


 

 

 

Algunos, pero muy significativos, por su poder e influencia, que desde sus pedestales, nos dictaban a los ciudadanos indefensos, como debíamos pensar, sobre asuntos fundamentales para nuestras libertades, implementando políticas que han devastado sectores completos, dejando en el paro a millones de personas de sectores estratégicos, tales como la agricultura y ganadería, la industria, debido a sus políticas climáticas extremas, el «wokismo» el control social de nuestras vidas, han sido en realidad personas sin escrúpulo alguno en el orden moral y ético.

Recordemos algunos de estos ejemplos: El primero en ser descubierto en sus conductas reprochables fue Klaus M. Schab, que fuera Presidente del Foro de Davos, desde donde se ponderaban algunas de estas políticas oscuras y perjudiciales para nuestra libertad y derechos.

Klaus Schab, tuvo que dimitir hace casi dos años de la presidencia del Foro de Davos, después de una investigación interna, en la que se detectaron, parece ser, malas conductas, gastos no autorizados tanto de él como de su esposa y posible trato inapropiado al personal femenino.

Schab, caracterizó su mandato por la radical defensa de la Agenda 20-30 y de las políticas extremas en materia climática.

A su sucesor, el noruego Borge Brende, las cosas no le han ido para nada mejor, porque hace pocos días ha tenido también que dimitir de su cargo de Presidente del Foro Davos, tras conocerse que se reunió varias veces con Jeffrey Epstein.

Otro personaje más, que también nos indicaba a todos lo que teníamos que hacer, y como teníamos que actuar en la nueva realidad que este tipo de personas, ha tratado de implementar en el mundo, y mientras ellos, seguir siendo cada vez más poderosos, es: Bill Gates.

El cofundador de Microsoft, pide ahora perdón de su amistad con Epstein, en este caso, al parecer, con informaciones y conversaciones realmente graves, por utilizar un calificativo suave.

Es una muestra clara, de cómo estos personajes, sin ningún tipo de ejemplaridad ni escrúpulo, por un lado, nos decían a todos lo que debíamos hacer y sentir y por otro, vivían un realidad totalmente distinta y nada ejemplar.

 

 

Gervasio Portilla García,
Diácono permanente y periodista