Si atendernos con robots enfada, no va a ser mejor en la sanidad

 

 

Miguel del Río | 07.09.2026


 

 

 

 

La IA ya está introducida en mucho, más de lo que podemos imaginar. Tanto es así, que el campo que ve más rentable es el sanitario. Pretende una asistencia virtual que compatibilizar con el trabajo de los profesionales de la sanidad. Cada paso que se da es un inicio hacia ese futuro emprendido en China, ¿dónde iba a ser sino? Allí funcionan cientos de Kioscos Médicos Inteligentes. Mientras, aquí empezamos por la atención telefónica de robots, en vez de que te escuche una persona. Como tanto que indigna de la digitalización forzada a la española, ahondamos en la preocupación por las personas mayores.

 

Los principios son los principios, y atendiendo a las normas de convivencia que deben prevalecer, somos mayoritarios los ciudadanos a los que nos disgusta llamar a una Administración o empresas prestatarias de servicios esenciales, y conteste un robot, que marea más que ayuda. En España tenemos muy malas experiencias con este tipo de atención mediante robots, centralitas de Inteligencia Artificial y contestadores automáticos. Al otro lado del teléfono no te atiende una persona, y sí una máquina totalmente impersonal, que en casi todas las ocasiones no te resuelve lo que necesitas.

Por el uso de estos sistemas automatizados, las quejas no dejan bien parado a casi ningún sector de los denominados básicos para el interés general. Tan solo las operadoras de telefonía (móvil, fijo, Internet o televisión de pago) registraron en 2025 un incremento del 29,2% en reclamaciones, ante falta de una debida atención. Captarte como cliente lo hacen muy bien, con el pertinente descuento inicial que al poco tiempo se diluye, pero luego cuidarte como es debido es ya otra cuestión. Junto a las telecomunicaciones y su mala comunicación con los usuarios, tenemos igualmente a la banca, las aseguradoras o las compañías de luz, gas y agua. Queremos que nos atiendan personas, trabajadores, profesionales… Voces grabadas, no gracias.

Es bueno enunciar todo lo anterior, porque cuando conoces que estos deficientes mecanismos se quieren utilizar en el mundo de la sanidad, lo valoro de entrada como gran error. Uno copia de las innovaciones (el ordenador, el móvil, una web), cuando su utilidad está más que constatada. Pero si algo se ha demostrado es que los teléfonos robotizados que se denominan de ayuda al ciudadano te tienen en espera un tiempo predeterminado para, al final, colgarte sin haberte dado solución alguna a tus consultas, dudas, peticiones o simplemente una solicitud de información.

Las Administraciones y sus diferentes áreas deben atender preferentemente a través de personas, bien sea en dependencias laborales, telefónicamente, o mediante las citas que solicites por Internet o el correo electrónico que te facilitan en cualquier página web, cada vez también más opacas a la hora de dar información de un contacto directo.

Cantabria, en concreto su sanidad, afronta ahora una experiencia piloto al que ponen nombre: Lola. Se trata de un robot que cogerá llamadas y gestionará citas. Rechazar esta práctica no solo puede sustentarse en los fallos cometidos en otros campos. No, no sería justo. Si algo desprecio de la digitalización forzada que se ha llevado a cabo en España es dejar completamente indefensos a los mayores con tanto App en el móvil para todo. Nadie les haenseñado a utilizarlo, empezando por el Gobierno que debería ponerse al frente de su total protección.

Obviamente, lo que resulta primordial para las personas mayores es la atención sanitaria directa. El sistema está claramente desbordado, y de ahí pueden surgir estas ideas de apoyarse también en la IA, aunque se recalque que van a seguir siendo personas las que atiendan preferentemente a los pacientes.

El mundo sanitario es el primero que valora las innovaciones, que a lo largo del tiempo se vienen utilizando en los quirófanos. Pero los sanitarios en su conjunto dan mucho valor también al trato personal. Hoy en día se habla de la IA para todo, en especial aplicada a la medicina. China, ¡cómo no!, está al frente de estos cambios, algunos a considerar, pero muchos a desechar. Allí se habla con normalidad de Kioscos Médicos Inteligentes y Telemedicina Automática. En las grandes ciudades se instalan cientos de cabinas de diagnóstico médico automatizado. El ciudadano chino las usa y consulta, incluso recibe recetas, lo que propicia, según ellos, reducir un 70% los tiempos de espera en los hospitales.

Lo virtual en medicina puede parecerme poco serio, pero todo un Gobierno como el chino lo califica de “clave para mantener fortalecimiento a nivel global”. Lo mismo que ha conseguido con los coches colocados en todas partes, ahora trata de exportar sus ideas sobre la medicina. De ahí su aceleración vertiginosa a incorporar la inteligencia artificial a hospitales, atención primaria, investigación farmacéutica y dispositivos médicos. Todo esto no deja de ser economía, en concreto lo denominan plan quinquenal chino 2026-2030 que vincula IA y biomedicina de cara a construir su nueva era industrial. Pero poco o nada tiene que ver con la salud real de las personas, que tiene que venir siempre de la intervención directa de los médicos y demás profesionales sanitarios. Cuentan con la debida formación, de muchos años, y no necesitan consultar en Google las dolencias de sus pacientes.

Puede que todo esto que comento suene precisamente a chino. Aunque en los próximos años por ahí va a ir la cosa. La IA es aceptable, depende para qué. No me suena nada bien hablar de Inteligencia Artificial y sistemas sanitarios a futuro. Dónde queden los profesionales en medio de este nuevo lenguaje, puede ser la gran incógnita. Entre un médico-equipos y asistentes sanitarios digitales, especialmente cuando se trata de personas mayores, me quedaré siempre con el auténtico profesional.

 

 

Miguel del Río