La crisis profunda de Inglaterra como aviso para no irse de la UE

 

 

Miguel del Río | 29.06.2026


 

 

 

 

Ursula von der Leyen, la política que manda en Europa, jamás diría que la Unión Europea no va bien, pero así es. El Brexit o marcha de Reino Unido fue un mal precedente del que hoy una gran mayoría de ingleses se arrepiente. Su economía y la inmigración les estrangula. Ojo, que son problemas comunes al resto de países que siguen dentro de la UE. Por eso crece el sentimiento antieuropeísta, en especial por parte de los jóvenes. No ven salida a su situación personal, que no les proporciona empleo estable y vivienda, y poder así emanciparse de sus padres.

 

De las fábulas de Esopo, en la Antigua Grecia, surge una idea que vale para todas las épocas de la historia de la humanidad: «La unión hace la fuerza y la discordia la debilita.» Enseñanza tan concreta sirve para explicar la crisis profunda que padece hoy Inglaterra, tras su salida de la Unión Europea, y también se puede aplicar a la actual situación de grave división interna entre países que sufre la UE, y que hace peligrar seriamente el futuro.

La marcha de Reino Unido se inició en 2016. Bajo la denominación de Brexit (Britain y exit, salida), hubo un referéndum. Loganaron los antieuropeos, con un estrecho 51,9% de votos frente al 48,1% que apostó por seguir en el entorno de la Comisión y el Parlamento Europeo, principales instituciones políticas de la Unión. Todo esto fue impulsado por uno de los peores primer ministro que ha tenido Inglaterra, David Cameron. Tras él, los fracasos políticos y dimisiones de los que le sucedieron en el cargo han sido continuadas: Theresa May, Boris Johnson, Lizz Truss, Rishi Sunak; y, ahora, el laborista Keir Starmer. Por si fuera poco, el 8 de septiembre de 2022 falleció la Reina Isabel II, guardiana de la confianza del pueblo británico en sus instituciones, ahora muy deteriorada, incluida la Corona, por los continuos escándalos de sus miembros.

Y sí, los ingleses se arrepienten del Brexit, especialmente los jóvenes, que son los que más anhelan un regreso al club de los 27. Una última encuesta realizada (25 a 28 años) apunta a que un 50% considera que la salida de la UE fue un fracaso. Es una incógnita lo que hará el próximo Gobierno británico, dentro de un país agobiado económicamente y desbordado en materia de inmigración, de ahí su reciente acercamiento a Francia, para combatir el problema entre ambos. Precisamente, al citar a los franceses, en la actual Unión desconcierta el papel que están jugando tanto Francia (Macrom), Alemania (Merz) e Italia (Meloni), dando la sensación de ir por libre en muchos asuntos de gran trascendencia. La situación interna de España, y la gravedad política del momento, tampoco es que ayude mucho dentro de esta necesaria unidad.

La UE tiene además dos enemigos muy poderosos: Donald Trump y Vladimir Putin. Lo que ambos hayan negociado en secreto para repartirse el poder mundial es una incógnita, pero hay que deducirlo así porque todos los acontecimientos que se están produciendo, de guerras e invasiones a países, hacen sospechar pactos ocultos. La posición norteamericana siempre ha influido decisivamente en Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, máxime tras la Segunda Guerra Mundial. No es por tanto un entorno político de rosas el que vive precisamente la Unión Europea, apeada por EE.UU., Rusia y China, de todas las grandes decisiones que se toman, mayormente malas, en estos tiempos de tanta incertidumbre.

Europa tiene otro fuego muy avivado. Es la propia opinión que sus ciudadanos tienen de las instituciones, sus dirigentes, y las medidas que adoptan, caso del acuerdo Mercosur, por el que la Comisión Europea tiene en contra al mundo rural. Las encuestas en este sentido sobre la fortaleza del sentimiento europeísta no arrojan buenos resultados, al contrario, cada vez son peores. Por ejemplo, en Francia se puede hablar de un 30% de ciudadanía que vería con buenos ojos dejar la Unión. En el caso alemán estamos hablando de un mayor aumento si cabe de los euroescépticos. El sentimiento bien arraigado de identidad es rasgo fundamental para cualquier país o bloque político, económico y social como es el de la UE. Resulta que en nuestro entorno cada vez se pierde más, y encima no se fortalece dentro de las nuevas generaciones de jóvenes. ¿Qué hace hoy Europa por ellos?

En gran medida la juventud está muy defraudada. Y no es para menos. Va super mal su economía, así comola imposibilidad de alquilar y no digamos comprar vivienda. En este contexto, el alto coste de la vida les desespera, y así no pueden emanciparse de sus padres. Antaño, pero no hace tanto, hablar de Europa era hacerlo de programas de empleo juveniles. El mensaje ha cambiado radicalmente. Solo inversión en rearme ante el temor constante que genera Rusia, y solo miles de despidos por parte de las principales multinacionales.

Un buen día Reino Unido se divorció de sus antiguos socios. Pero comparte con ellos los mismos problemas, en especial el de la desbordada inmigración. A Londres no le queda otra que hablar los problemas comunes con el eje Bruselas-Berlín-París. No sé si los ingleses regresarán algún día a los despachos del poder europeo, pero sigue muy vigente la teoría de Esopo sobre la unidad. Y es precisamente la cohesión lo que más falla ahora en nuestro entorno, y para muestra solo hay que analizar, desde fuera o desde dentro, todo lo que sucede en esta España inmersa en el más absoluto despropósito.

 

 

Miguel del Río