¿Qué está pasando en el tráfico urbano con tan graves sucesos?
Miguel del Río | 08.06.2026
Cada vez más atropellos en aceras. Cada mes sumamos más muertes en vías urbanas de la ciudad. Cada año peores datos como resultado de la circulación en el tráfico cotidiano. Dicen algunos indocumentados que esto hay que verlo como normal. Para nada. Tanto conductores como peatones estamos completamente desorientados y despistados, a consecuencia de lo cual aumentan las tragedias. También influye el alcohol, las drogas y chatear por el móvil, a nada que paras en un semáforo. En general, hay poco respeto y prudencia. Más les vale a las autoridades y organismos competentes tomarse en serio el problema.
Los redactores de sucesos en Cantabria (tres que quedan) no dan abasto en este año, a la hora de contarnos accidentes trágicos que acontecen. Resulta más habitual de lo que nos gustaría. Por desgracia, esta es la nueva realidad que vivimos. Solo en 2025, en vías urbanas de Cantabria, se registraron 6 personas fallecidas en colisiones de tráfico. Hubo también 904 accidentes, cifra excesiva, y pinta que la cosa va a más. Cuando ocurren siniestros con fallecidos casi de forma continuada, la pregunta que se hacen muchos ciudadanos es inmediata: ¿Qué está pasando?
Solo en Santander, concretamente en la zona de Valdecilla Norte, ya se han dado dos muertes en lo que va de año, viéndose implicados motoristas en ambos accidentes. El atropello de personas, la irrupción de vehículos en aceras, e incluso los choques contra escaparates de negocios y puertas de organismos de la Administración, son sucesos de los que tenemos noticia. Estamos hablando de casos que suceden dentro de las ciudades. Se deben analizar las causas principales de su incremento, algo que es innegable, aunque desde Gobiernos y ayuntamientos se trate muchas veces de minimizarlo.
En absoluto debería ser esta la respuesta oficial, lo que conlleva inseguridad vial. Cada vez hay rodando un mayor número de vehículos de todo tipo. En el pasado mes de marzo se han registrado en Cantabria 300 nuevas matriculaciones de motocicletas. En este contexto, las ciudades se estrechan, hay diversidad de carriles, y al tiempo han de servir para todo. Para que circulen peatones, vehículos, bicicletas, patinetes y logística muy variada, sin espacios de aparcamiento. Por cierto, tanto conductores como viandantes debieran extremar su prudencia. En la actualidad no se puede hacer peor, dando la sensación, unos y otros, de actuar muchas veces con negligencia. No podemos olvidarnos del uso del móvil. Sigue siendo, junto a los incidentes con motos, dos grandes quebraderos de cabeza para la DGT.
Aún estamos pendientes de datos de 2025 y del año actual es pronto para analizar esta mala situación vial. 2024 ya nos indicó por dónde van realmente los accidentes urbanos y las causas. El 65% de los siniestros se producen en entornos urbanos. Hubo 66.545 percances, con 488 fallecidos y 5.043 ingresos hospitalarios. El 16% de los fallecidos viajaban en un turismo, el 66% de los peatones atropellados tenían 65 años o más,y el 57% de los motoristas fallecidos entre 25 y 54 años.
Las colisiones dentro de las ciudades más habituales son el atropello de peatones, las salidas de vía, los golpes laterales y frontales, dándose un alto número de casos en que no se usa cinturón de seguridad o casco. A esto hay que añadir la gran distracción que supone para el conductor tanta tecnología como llevan los vehículos, y hablar por el teléfono mientras se conduce. No digamos chatear, enviar mensajes o introducirse en redes sociales, que hoy resulta tan habitual de ver. Por cierto, lo de poner intermitentes ha desaparecido.
De una web especializada en el mundo del motor, recojo la valoración de lo que las ciudades demandan en la conducción. Exige máxima concentración, para tener controlado lo que sucede a nuestro alrededor, con tantos cruces, semáforos, rotondas, peatones, motoristas, ciclistas y patinetes. Rematan tan buen consejo con el vaticinio de que nunca sabes con lo que te vas a encontrar. A mí me ocurre a diario.
La DGT se propuso retos de cara al 2020. El fundamental, que no se produjera ningún fallecido por colisiones en zonas urbanas, ni tampoco atropellos. Nada se ha conseguido. Lo cierto es que todo ha empeorado de manera muy preocupante. La culpa principal es de los conductores, que infringimos casi de manera permanente las normas de circulación, pero tampoco se puede hablar bien de los peatones, que han recobrado la costumbre de cruzar vías por lugares prohibidos. Cuando escribo este artículo, circulo por la Calle Alta de Santander, y paro en un paso de cebra, mientras tres ciclistas se lo saltan. Hacen lo mismo de manera habitual con los semáforos, y ya es hora de hacerles cumplir lo que es obligatorio.
No existen sociedades perfectas ni falta que hace. Pero la actual está sumida en el desorden. Cada uno hace lo que le da la gana. Nohay garantía de lo que realmente protege a conductores y peatones: cumplir las normas. A quien más hay que cuidar es a los caminantes, especialmente en zonas escolares, muy descuidadas últimamente, al igual que las calles residenciales. Se sigue circulando demasiado rápido.
En cuanto a los ayuntamientos, ya que han optado por vías de circulación con carriles para coches, bicis y peatones, conviene que nunca dejen de hacer sus deberes. Obligaciones como mejorar los pasos peatonales o eliminar obstáculos que impiden la visibilidad. Una buena iluminación sigue siendo asignatura pendiente. En demasiadas ocasiones, esta oscuridad es aprovechada por los bólidos y motos de chiflados haciendo carreras. Aumentan las detenciones, aligual que los positivos en alcohol y drogas. Todavía los hay que no ven problema alguno.
Miguel del Río