Imposible alquilar y comprar piso y de remate los fondos buitre

 

 

Miguel del Río | 01.06.2026


 

 

 

 

El acceso a una vivienda digna, sea mediante alquiler o compra, es ya la primera preocupación para los españoles. Se ha convertido también en injusticia, por eso de que unos pueden adquirir, y la mayoría se limita a soñar con tener algún día casa propia. Todos los anuncios oficiales que se hacen sobre construir más y dar salida a la abundante demanda habitacional no se cumplen. Escasean en todas partes los proyectos para edificar. Mayormente se levantan lujosas promociones para clientes con recursos económicos. Y aquí radica la gran discriminación.  Por si fuera poco, los fondos de inversión han hecho su aparición.

 

Si a no poder alquilar casa, y menos comprarla, añades que vives en un piso con alquiler social, lo compra un fondo buitre y te echan, entonces es que el problema de la vivienda en España se ha vuelto dramático, por injusto y discriminatorio. Semejantes calificativos viene avalados por otros dos hechos. Un 29 % de la población total demanda vivienda, mientras solo existe un 7% de oferta, es decir, que no se construye casi nada. Y el otro pésimo dato, facilitado por la Fundación Alquiler Seguro, es que cada vivienda de alquiler que se pone en el mercado inmobiliario tiene 141 interesados de media.

Desde luego, yo tengo claro el origen del problema. Principalmente del Gobierno y de las diferentes Administraciones, sean del signo que sean. Encima hay que sumar la mala relación y entendimiento que tiene el Gobierno central con los gobiernos autonómicos y sus ayuntamientos. Es decir, que no se ponen de acuerdo, ni en esto, ni en nada.

Pero ahora quiero profundizar mayormente en lo que piensan los jóvenes, como principales afectados, en este caso que no tengan vivienda ni puedan llegar siquiera a alquilarla (un piso estándar en Santander ronda de media 1.200euros al mes). Cuando son preguntados lo tienen muy claro. Como antes lo fue para sus padres y abuelos, poder cobijarte dentro de una vivienda es para ellos lo más esencial, y declaran que cuando esto falla es que nada va bien, como sucede en España.

Con estas credenciales, no hay que demostrar nada respecto al gravísimo problema que atraviesa España con la vivienda. Hace años, en la lista de los principales problemas reconocidos por los españoles, se encontraba en mitad de la tabla. Hoy es radicalmente al revés. La falta de casas se percibe como el asunto número uno de preocupación y queja social. Ya que estoy, remato con otros asuntos que los ciudadanos no vemos bien, y que van detrás de no poder contar con hogar. Le siguen los problemas económicos (inflación y el insoportable coste de la vida), la inestabilidad política (polarización y fragmentación), calidad del empleo, inmigración, la sanidad y la corrupción.

Aunque vayamos al meollo de este artículo, como son las terribles acciones que están ejecutando los fondos buitre, adquiriéndolo todo y poniendo en la calle a personas mayores, con discapacidades, familias vulnerables o inquilinos con alquileres sociales. Da la sensación de que todo vale, de que   a estos inversores anónimos les da completamente igual cualquier coyuntura.   Puede que su comportamiento para enriquecerse más sea este, pero los Gobiernos y resto de Administraciones, con los Ayuntamientos a la cabeza, deben ejercer todas las acciones que estén en su mano para proteger a los ciudadanos indefensos.

En España se nos llena la boca con las ayudas y beneficios para lograr una sociedad equitativa. Por televisión se ven muchos anuncios de los Ministerios de Trabajo y Economía Social y el de Derechos Sociales. Son términos muy bonitos dentro del organigrama gubernamental. Pero es la acción directa, la visible, la que genera la auténtica confianza de los ciudadanos en sus instituciones. Esa confianza está ahora muy quebrada. Vivimos en una sociedad capitalista, formamos parte de la Unión Europea y sus reglas, pero, como ocurre, no se debe impulsar que los ricos cada vez lo sean más, mientras la pobreza crece a un ritmo imparable. Hay que ejecutar verdaderas acciones de protección social hacia aquellos ciudadanos, principalmente los jóvenes, que demandan los mismos derechos que antes han tenido otras generaciones. Que hoy en España solo pueda adquirir casa alguien adinerado es del todo inaceptable.

Resulta increíble el país que estamos haciendo, con tantísimos casos de ciudadanos que no tienen donde vivir, ya que ni pueden alquilar, ni comprar, y ahora luchar contra fondos buitre que ya cuentan en España con cien mil viviendas de su propiedad, muchas de ellas ocupadas antes por trabajadores o personas con situaciones económicas precarias, mientras el Gobierno se ve paralizado por todo lo judicial que está sucediendo en nuestro país.

Las Administraciones, todas, lo primero que tienen que hacer con el tema de la vivienda en sentarse a hablar, decidir, acordar, y ponerse manos a la obra. Conocemos ya otros problemas, como que no puedas alquilar ni comprar en el pueblo en que has nacido, porque todo se lo están quedando particulares foráneos con dinero o inversores que lo dedican a pisos y casas turísticas. Primero hay que pensar en los empadronados en esas localidades. De paso, vamos a dejarnos de tanta vivienda para turistas ocasionales, pero que supone todo un pelotazo económico a los que están metidos en este negocio que genera tanta injusticia habitacional. Este último término ocurre cuando el acceso a una vivienda digna se convierte en un privilegio en lugar de un derecho. Sin ir más lejos, es lo que acontece.

 

 

Miguel del Río