COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
LA CIRCUNDANTE CARICIA DE DIOS
“SOMOS EL ESPEJO DE LO VIVIDO: El amor no es un dictamen, es una ofrenda; una gracia que el Altísimo nos hace conocer para hospedarla, reconociéndonos en el acuerdo de ser poesía, jamás poder. Experimentar que uno es para los demás, lo que uno quiere que sean para sí, es la mejor pulsación gloriosa. Todo parte del espíritu, del impulso de la vida misma y del intelecto, como cultivo orante y culto a lo auténtico, descubriendo que de Dios venimos y hacia Dios vamos.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 24.10.2026
I.- AMAR CON AMOR SE ABRIGA;
NOS PROVEE DE ALIENTOLa vida es un palpitar de quehaceres,
un encuentro de ritmos armonizados,
una afluencia de signos a contribuir,
una pluralidad de sonidos a escuchar,
entre lo visible y lo que es invisible.Amar con amor de amar es vigoroso,
tan eterno como tierno en el realizar,
porque uno se engrandece queriendo,
confiriéndose a Dios, a quien no ve,
y al hermano con quien se ve y vive.La dulce inclinación a nuestro Padre,
la trascendencia de seguir a su Hijo,
la supremacía de la gracia redentora,
y el cumplidor culto al hálito divino,
nos lleva y nos eleva a nuestro inicio.
II.- CORAZÓN CON CORAZÓN SE VIVE;
NOS DOTA DE ÁNIMOSon muchas las cosas que nos piden,
el juicio de las entretelas para juzgar;
pues en la voluntad se halla la fuerza,
en la simpatía el fondo de la certeza,
y en la mente el timbre de las formas.Lo esencial es no dejar de apetecerse,
para poder querer lo que nos corteja,
aquello que nos custodia y acompasa,
con el acicalado de los pensamientos,
que son el fruto del hacer y del obrar.Dios nos implora el cuerpo y el alma,
porque Él se ha donado por nosotros.
En la cruz está su amor total y eterno,
su distintivo de pertenencia salvadora,
el aire del sol en medio de los nublos.
III.- LATIDO CON LATIDO SE AUXILIA;
NOS ABASTECE DE ALIVIOLa percusión existencial nos ensalza,
a la sacudida de la acción con cariño;
pues si el pulso se fermenta de amor,
todo lo que se haga estará bien hecho,
porque la querencia no busca el mal.No hay mejor pausa que echar flores,
que mirar con buenos ojos el espacio,
que sentirse parte de Dios y seguirle,
comenzando por abrazar al hermano,
y terminando por repeler al maligno.Lo que cordial tañe mejor nos atañe,
porque nos afecta devotamente bien,
como hijos del amor que desfilamos,
en purga como penitentes desolados,
para regresar al Padre y latir con Él.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
24 de octubre de 2026