COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
AMAR AL SEÑOR CON TODO EL CORAZÓN
“LA IMAGEN DE DIOS EN NOSOTROS: Florecemos del Señor y no debemos ser esclavos de ningún poder mundano. ¡Loemos su gloria y el influir divino! Revivamos la imagen de Dios, transmitida en nuestra vida. ¡Gloriemos su viva presencia con perenne espíritu orante! Siempre con la mirada puesta en Jesús, pongámonos en camino, para hacer su voluntad y ofrecerle nuestra existencia, como pulso cooperante con el Reino de la misericordia, del amor y de la paz.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 17.10.2026
I.- EL SEÑORÍO CLARO DE DIOS;
PERMANECE IMPRESO EN NOSOTROSEl ser humano fue creado y recreado,
a imagen y correspondencia gloriosa,
para seguirle y reconocerle en faena,
siempre por el buen rumbo del obrar,
de vivir y desvivirse por ser de Dios.Unos dan y donan la vida a mazazos,
como el mártir y además eximiendo;
otros la dan gota a gota cada aurora,
pues existen únicamente para Cristo
y sólo piensan en Él y por Él reviven.Lo culminante es digerir lo corpóreo
de lo incorpóreo, así como las cargas,
las contribuciones que son del César,
mientras hemos de volver a lo eterno,
que es lo que nos eleva y nos ensalza.
II.- ESTAMPADA EN NOSOTROS QUEDA;
LA JUSTICIA SOCIAL RESPONSABLELa certidumbre es una gracia celeste,
no es una deserción del orbe terrenal,
que el Ser Supremo vierte en el alma,
para poder creer en la mística solidez,
y en su nívea revelación omnipotente.Jesús no motiva ni promueve el vicio,
ni el vacío de la desatención general;
al legitimar el abono del tributo justo,
reconoce la necesidad de las texturas,
las fieles contexturas del bien común.Precisamente, porque la fe nos llama
a construir un orden ético en unidad,
y a reconstruir la estética bondadosa,
ningún poder político puede impedir,
ni ocupar el sitio de Dios en nosotros.
III.- EL CULTO AL RIESGO DEL PODER;
ESTÁ EN LO MUNDANO ÚNICAMENTESomos del cielo y allí regresaremos,
revistamos sus formas y sus fondos,
dejémonos componer por la Palabra,
vertida y revertida por el gran amor,
el de la cruz que nos salva y resucita.Depongamos los poderes materiales,
pues cuanto mayor es el afán opresor,
más azaroso es el abuso cosmopolita,
pues la grandeza no está en el poder,
sino en el pensamiento de lo sumiso.Lo dócil es lo que se alza y se realza,
son nuestros propios rastros dejados,
es el modo de una corriente benigna,
mucho más espiritual que manifiesta,
porque lo invisible no es visible aquí.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
17 de octubre de 2026