Diócesis

 

Familiares de los 80 mártires que serán beatificados en Santander viajan desde distintas comarcas para reconocer su martirio por la fe

 

La Catedral de Santander acogerá mañana, sábado 7 de noviembre, la ceremonia de beatificación de Francisco González de Córdova y otros 79 compañeros, asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa de 1936 y 1937. Entre los lugares de origen de los nuevos beatos figura el Valle de Mena, desde donde se desplazará un autobús con medio centenar de fieles.

 

 

 

06/11/26 | M. S.


 

 

 

  1. El Valle de Mena, lugar de algunos beatos
  2. José Florencio Angulo Zaballa, seminarista natural de Covides
  3. "Celebró Misa y le prendieron"
  4. Familiares que mantienen vivo su recuerdo
  5. La beatificación podrá seguirse por televisión y radio

 

 

 


La torre de la Catedral de Santander se ilumina de rojo
este fin de semana en recuerdo de
los nuevos beatos mártires de Santander.

 

 

 

La beatificación de 80 mártires del siglo XX de la diócesis de Santander reunirá mañana en la catedral a familiares, vecinos y comunidades cristianas vinculadas a quienes perdieron la vida por su fe.

La ceremonia comenzará a las 11 horas y estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, que acudirá en representación del papa León XIV.

 

El Valle de Mena, lugar de algunos beatos

La celebración será también una jornada de recuerdo para las localidades y comarcas de las que procedían algunos de estos sacerdotes, seminaristas y laicos.

La Diócesis de Santander ha informado sobre la movilización de los fieles del Valle de Mena, una de las zonas vinculadas a los futuros beatos. Desde esta comarca burgalesa, limítrofe con Vizcaya y Cantabria, viajará un grupo numeroso para participar en la ceremonia. Según explica el párroco, Ramón Gómez, «iremos un autobús con unos 50 meneses. Yo concelebraré en la Misa de la beatificación», ha manifestado.

Para el sacerdote, se trata de una jornada especialmente significativa, que espera que «sirva para reavivar la fe de los cristianos». La peregrinación tendrá también un componente de convivencia: una vez concluida la Eucaristía, los participantes tienen previsto reunirse para comer juntos.

La presencia del Valle de Mena en esta celebración no es casual. Cinco de los 80 mártires que serán beatificados están vinculados a esta comarca: cuatro sacerdotes y un seminarista. Sus historias permiten acercarse a la dimensión local de una persecución que afectó a numerosos pueblos de Cantabria y sus alrededores.

 

José Florencio Angulo Zaballa, seminarista natural de Covides

Uno de los casos más llamativos es el de José Florencio Angulo Zaballa, seminarista natural de Covides que estudiaba en el seminario de Corbán. Cuando comenzó la persecución religiosa, el centro cerró y los estudiantes regresaron a sus hogares. Angulo volvió con su familia, pero fue detenido y fusilado en la iglesia de Villasana de Mena junto con otros cuatro vecinos del pueblo.

Durante décadas no se supo dónde estaban enterrados. Según relata el párroco, sus cuerpos aparecieron a principios del año 2000, durante unas obras realizadas en el templo. «Hasta que no se encontraron los cadáveres, no se sabía nada de ellos», recuerda.

 

"Celebró Misa y le prendieron"

Entre los sacerdotes vinculados a la comarca figura Lucas Mena Angulo, natural de La Presilla, que ejerció su ministerio durante varios años en el Valle de Mena. También Arturo Soto Tapia, párroco de Covides y Medianas cuando fue detenido. Según el testimonio que ha llegado hasta la actualidad, el sacerdote defendía que no estaba haciendo nada malo por ejercer su ministerio: «Decía que era cura y consideraba que no hacía nada malo. Celebró Misa y le prendieron».

La relación incluye asimismo a Lino Velasco Ruigómez, natural de Villasana y párroco de Nava de Ordunte y otros pueblos, y a José López Torres, nacido en Vallejuelo y sacerdote en Ribota de Ordunte. Este último fue tiroteado en la huerta de su casa mientras rezaba el breviario. Su familia lo trasladó al hospital de Basurto, en Bilbao, donde falleció al día siguiente. La información diocesana recoge también el caso de Luis Moreno Escudero, sacerdote nacido en Briviesca y capellán de las Damas Catequistas en Santoña, que fue martirizado en Entrambasaguas de Mena.

 

Familiares que mantienen vivo su recuerdo

La beatificación tiene un significado especial para las familias que conservan la memoria de estos religiosos. Ramón Gómez explica que, desde que se conoció la firma del decreto pontificio que reconocía el martirio de Francisco González de Córdova y sus 79 compañeros, comenzó a hablar de ellos en las parroquias de la comarca.

«Hemos ido anunciando su beatificación en la hoja parroquial, y en todas las parroquias. Y, en cuanto se ha sabido la fecha, hemos organizado un autobús para vivir este acontecimiento histórico», explica.

El párroco confirma que todavía hay familiares de algunos de los mártires en el Valle de Mena. «Sigue habiendo familiares de los mártires: de José Florencio, de don Lucas, de don Lino… Vendrán con nosotros para vivir la beatificación en primera persona».

La comunidad parroquial quiere prolongar el recuerdo más allá de la ceremonia de Santander. Cuando reciba las reliquias de los nuevos beatos, organizará una Misa solemne para colocarlas. Además, el sacerdote celebrará la Eucaristía en las parroquias donde ejercieron su ministerio, coincidiendo con el aniversario del martirio de cada uno.

 

La beatificación podrá seguirse por televisión y radio

La Diócesis de Santander ha anunciado que la celebración podrá seguirse en directo a través de TRECE, Popular TV Cantabria y Radio María, además de la página web diocesana. También se instalarán pantallas para que los fieles puedan seguir la Eucaristía desde el claustro de la Catedral, la parroquia del Santísimo Cristo, una carpa habilitada en la plaza de Alfonso XIII y la parroquia de La Anunciación.

Como otro de los gestos de homenaje a los nuevos beatos, la torre de la Catedral permanecerá iluminada de rojo durante todo el fin de semana, los días 6, 7 y 8 de noviembre. El color recuerda la sangre derramada por los mártires y será también el de las vestiduras litúrgicas utilizadas durante la ceremonia.