Mundo

 

Un misionero de la Amazonía reclama que la Iglesia convierta en hechos su compromiso con los pueblos indígenas

 

El comboniano Darío Bossi recuerda el Pacto de las Catacumbas por la Casa Común, firmado en Roma en 2019, y advierte de las amenazas de la minería y la agroindustria.

 

 

 

23/10/26 | M. S.


 

 

 

  1. ¿Qué es el Pacto de las Catacumbas por la Casa Común?

  2. Quince compromisos
  3. La minería y la agroindustria, amenazas para la Amazonía
  4. Escuchar a los más vulnerables

 

 

 


La firma del Pacto de las Catacumbas para el Hogar Común de 2019.
Vatican Media.

 

 

 

El misionero comboniano Darío Bossi ha reclamado que el compromiso de la Iglesia con la Amazonía y sus habitantes se traduzca en acciones concretas. En una entrevista publicada por Vatican News, el religioso recuerda el significado del Pacto de las Catacumbas por la Casa Común, firmado el 20 de octubre de 2019, durante el Sínodo para la Amazonía, y subraya la necesidad de proteger los territorios amenazados por la explotación económica.

Bossi, que ha desarrollado buena parte de su labor misionera en Brasil, conoce de primera mano los conflictos relacionados con la minería y sus consecuencias para las comunidades indígenas y campesinas. Siete años después de la firma del pacto, considera que sus compromisos siguen siendo necesarios.

 

¿Qué es el Pacto de las Catacumbas por la Casa Común?

El documento se firmó el 20 de octubre de 2019 en las Catacumbas de Santa Domitila, en Roma, durante el Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, convocado por el papa Francisco para buscar nuevos caminos pastorales y promover una ecología integral.

La iniciativa recuperaba el espíritu del Pacto de las Catacumbas de 1965, suscrito por un grupo de obispos durante el Concilio Vaticano II para impulsar una Iglesia pobre y servidora, comprometida con los más necesitados.

 

Quince compromisos

En 2019, los firmantes renovaron aquel compromiso y lo vincularon a la protección de la creación y la defensa de los pueblos amazónicos. El documento recogía quince compromisos para construir una Iglesia con rostro amazónico, pobre, servidora, profética y samaritana.

Entre sus propuestas figuraban defender los derechos de los pueblos indígenas, respetar sus culturas, rechazar las actitudes coloniales y promover una vida más sencilla, basada en el compartir. También planteaba reforzar la participación de las mujeres y buscar nuevos caminos pastorales para acercar la Palabra de Dios y los sacramentos a las comunidades.

El pacto no se limitaba a la cuestión medioambiental: relacionaba la protección de la naturaleza con la justicia social, la evangelización y la defensa de las poblaciones más vulnerables.

 

La minería y la agroindustria, amenazas para la Amazonía

En sus declaraciones a Vatican News, Bossi insiste en que es necesario pasar de las palabras a los hechos. Entre las principales amenazas para la región identifica la expansión de la minería y de la agroindustria, actividades que ponen en peligro los territorios y afectan especialmente a quienes dependen directamente de ellos para vivir.

El misionero destaca la situación de los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, los campesinos y los agricultores familiares. Estos grupos, sostiene, "deben tener un papel protagonista en la defensa de sus tierras y en las decisiones que afectan a su futuro".

Su llamamiento también interpela a los países más ricos, cuyos modelos de consumo y producción contribuyen a agravar los problemas medioambientales. La defensa de la Amazonía, por tanto, no puede recaer únicamente sobre quienes viven allí, sino que requiere la responsabilidad de toda la sociedad.

 

Escuchar a los más vulnerables

Bossi encuentra motivos para la esperanza en la capacidad de las comunidades locales para organizarse, establecer alianzas y defender sus territorios. En este contexto, destaca la importancia de conectar las iniciativas de base con los debates internacionales sobre el clima.

El religioso también alude a la COP30, celebrada en Brasil en 2025, como ejemplo de la presencia de estas comunidades en las discusiones sobre el futuro del planeta.

«La historia del clima cambiará si podemos garantizar la defensa de los territorios. Creo que aún hoy tenemos una urgencia muy actual en estos temas», dice el misionero.

Desde su experiencia misionera en la Amazonía oriental, marcada por los conflictos relacionados con la extracción minera, el comboniano defiende que las poblaciones afectadas deben ser escuchadas y reconocidas como protagonistas de las soluciones.

Su mensaje recupera, en definitiva, el sentido del pacto firmado en 2019: una Iglesia comprometida con los pobres y con la creación, capaz de acompañar a las comunidades amenazadas y de convertir la defensa de la casa común en decisiones concretas.