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No pocos fieles y cristianos ceutíes esperaban una respuesta más contundente de la Iglesia en general y del Obispado de Cádiz y Ceuta en particular.
03/08/26 | Zenón de Elea
Fieles rezando la novena en el Santuario Santa María de África.
Foto: Facebook.
También esperaban que, esta vez, además de tener misericordia con las personas migrantes, niños, mujeres y todos los que han llegado a la ciudad exhaustos, la Iglesia dirigiera palabras claras de cercanía y apoyo a quienes consideran que la población ceutí está sufriendo las consecuencias de una crisis provocada por la llegada masiva de personas desde Marruecos.
Muchos ciudadanos de Ceuta, españoles en su inmensa mayoría y profundamente vinculados a sus tradiciones cristianas, han vivido estos días con angustia e incertidumbre. Son también los que, pese a todo, saldrán en masa a acompañar a su patrona, Nuestra Señora de África.
Basta leer los mensajes publicados en las redes sociales por algunos de los obispos habituales que alzan la voz contra la injusticia como Luis Argüello, Jesús Sanz Montes o José Ignacio Munilla para comprobar que varios prelados sí han querido subrayar que esta situación no puede analizarse únicamente desde una perspectiva migratoria, sino también desde su dimensión política y geoestratégica.
Así, Munilla escribía sobre los centenares de muertos migrantes: "La catadura moral de quien utiliza a su propio pueblo como munición es repugnante... Es una de las formas más graves de depravación del poder que cabe imaginar".
Jesús Sanz Montes afirmaba: "Incomprensible avalancha de tantos jóvenes que con algún toque de corneta cruzan por miles las fronteras de Ceuta. Nueva Marcha Verde ante la debilidad extrema de un Gobierno tocado, conquistando sin armas ni estrategia la imposible esperanza de su libertad y su hambruna".
Y Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, señalaba: "La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas —sus sueños, hambre, sexualidad y datos— en favor del lucro y del poder. Las migraciones forman parte de esta estrategia. La situación de Ceuta es un test. La demografía es un arma".
Véase como titulaba Vatican News: "La Iglesia en España reclama una respuesta humanitaria a la situación migratoria en Ceuta". En la información se recogían las palabras del director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, el sacerdote Fernando Redondo Pavón, quien advertía de que la llegada masiva de personas constituía también una crisis humanitaria.
Nadie puede alegrarse del sufrimiento de quienes arriesgan su vida en el mar. Pero reducir todo lo ocurrido únicamente a una crisis migratoria supone, a juicio de muchos ceutíes, dejar fuera una parte esencial del problema.
Lo que ha sucedido en Ceuta ha sido interpretado por numerosos analistas como algo peor que una crisis humanitaria. Se trata de un episodio de presión política del régimen marroquí hacia España, utilizando a miles de jóvenes como instrumento de esa estrategia. Si eso es así, el principal responsable moral de las muertes producidas durante estos intentos de llegar a territorio español sería quien habría favorecido o permitido esa instrumentalización de seres humanos para fines políticos.
Y es aquí donde muchos fieles consideran que el comunicado del Obispado de Cádiz y Ceuta resulta excesivamente ambiguo.
La diócesis anunció que las colectas realizadas este fin de semana en las parroquias de Ceuta se destinarán íntegramente a la Delegación Diocesana de Migraciones para canalizar la ayuda a través del Centro de Atención a Personas Migrantes San Antonio.
Pues la inmensa mayoría de ciudadanos ceutís y buena parte de España, se preguntan si, en una situación tan excepcional, no habría sido oportuno destinar parte de esos recursos a los pequeños comerciantes que han tenido que cerrar sus persianas por miedo, a las familias que viven con enorme preocupación estos acontecimientos o a quienes sienten que su ciudad atraviesa una situación límite.
Porque, para muchos ceutíes, en esta ocasión el desvalido es el ciudadano español que contempla con impotencia cómo su ciudad vive días de enorme tensión.
Mientras tanto, han sido precisamente los cristianos de la Hermandad de Santa María de África quienes han avivado la valentía y la esperanza por sus redes sociales.
En un comunicado, informan que la consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, y el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, participaron en la reunión celebrada en la Delegación del Gobierno en la que se confirmó la celebración de los actos religiosos en honor a la Virgen de África previstos para los días 4 y 5 de agosto.
En el encuentro estuvieron presentes también representantes de la Policía Nacional, de la Policía Local, la Vicaría de Ceuta, el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Ramón Darío Valdivia, así como miembros de la Cofradía de África.
Durante la reunión se concretaron los dispositivos organizativos y de seguridad para que estos actos puedan celebrarse pese a la situación excepcional que atraviesa la ciudad y que ha obligado a suspender las Fiestas Patronales.
Así, Ceuta entera se prepara para sacar en procesión a su Virgen y dar testimonio de su fe. El próximo 4 de agosto tendrá lugar la tradicional ofrenda floral a la Patrona de Ceuta y el día 5 la imagen de Nuestra Señora de África volverá a recorrer las calles de la ciudad.
Muchos ceutís acompañarán a la Virgen rezando por la paz como ha dicho el Papa, por quienes han perdido la vida y por quienes sufren a uno y otro lado de la frontera.
Pero también con la esperanza de que la Iglesia sepa recordar que la caridad cristiana no consiste únicamente en mirar hacia quien llega, sino también en sostener y consolar a quienes, desde hace siglos, forman parte de la comunidad que tiene encomendada pastorear.