Tribunas
20/07/2026
El Prefecto de los Obispos sobre el nombramiento de obispos
José Francisco Serrano Oceja
El arzobispo Filippo Iannone,
prefecto del Dicasterio para los Obispos.

Quedan pocas semanas para que se ponga el cartel de Curso 2025-2026 “Cerrado por vacaciones”. Vino el Papa León. Todo el viaje superó hasta las mejores expectativas. Como diría un viejo maestro, cada uno dio lo que es y nadie dio lo que no tiene. Volvemos a la normalidad con no pocas preguntas y respuestas pendientes.
Una de ellas, lugar común en las conversaciones, es la del nombramiento de obispos. No sólo el caso de Barcelona y las sedes vacantes o con el titular ya en edad, sino los auxiliares de Madrid, o algún otro auxiliar.
No es la primera vez, ni será la última, que agosto nos traiga alguna sorpresa al respecto. Recuerdo sedes que se movieron en este mes en tiempos pasados, como Madrid, Valladolid…
En esta circunstancia viene que ni pintada la entrevista que se ha publicado en el semanario católico croata “Glas Koncila” al Prefecto del Dicasterio de los Obispos, el carmelita Filippo Iannone, que antes lo fue de Textos Legislativos.
Parece ser que este arzobispo canonista pronunció una conferencia magistral en la Universidad Católica de Croacia para conmemorar el vigésimo aniversario de su fundación.
Que monseñor Iannone sea canonista, a los efectos del nombramiento de obispos, a uno le da tranquilidad añadida. Un aspecto éste que se percibe con claridad a lo largo de toda la entrevista. Y que el Papa León haya sido quien precedió a monseñor Iannone en el cargo, es ya un seguro de vida por eso de que nadie tiene que contarle lo que se hizo o se dejó de hacer.
Han pasado los tiempos en los que el procedimiento de nombramiento de obispos servía también para saltárselo. El procedimiento, con sus deficiencias, es garantía en favor del bien, que lo es para el Pueblo de Dios.
Ya sabemos que ningún mecanismo procesal humano es infalible. Y que en la Iglesia, a lo largo de la historia, ha funcionado aquello de “razones para nombrarle canónigo”. Entiendo que esta forma de señalar seguirá funcionando.
Pero no es lo mismo que someter al procedimiento a factores externos, véase Comisiones no contempladas en la normativa, llamadas telefónicas personales que influyen más en la decisión de candidatos que informes firmados… Procedimientos destinados a minimizar, o incluso a anular, lo prescrito. Los ejemplos están en la mente de todos, o de casi todos.
De la entrevista con el arzobispo Iannone, destaco las siguientes afirmaciones que valen por sí mismas:
- “El Dicasterio para los Obispos, como los otros Dicasterios, se basa en la cooperación de los Nuncios Apostólicos, que conocen bien la situación de las Iglesias locales”.
- “En sus reuniones con los obispos, el Sumo Pontífice también reitera las cualidades fundamentales que deben dar forma a la vida de un obispo: atención a la vida interior, oración, apertura a los demás, voluntad de colaborar y preocupación por los que están al margen”.
- “El Santo Padre presenta un modelo que cada obispo puede encarnar en su propia vida y en las circunstancias en las que vive. La figura y el modelo esencial para cada obispo, sin embargo, es siempre y en todas las edades Cristo el Buen Pastor”.
- “Debe haber unidad en el núcleo esencial de la fe católica, en la disciplina de la Iglesia y en todo lo relacionado con la esencia de los sacramentos. Puede haber diversidad en cuestiones relativas a cómo se ponen en práctica estos principios esenciales”.
- “Me gustaría enfatizar que la participación de las mujeres (en el procedimiento de elección de obispos) no es un desarrollo completamente nuevo. Cuando los nuncios apostólicos realizan sus investigaciones para identificar candidatos para la función del obispo, no consultan ni deben consultar a los obispos solos. También involucran a otros miembros del Pueblo de Dios, respetando siempre el secreto pontificio, cuyo propósito es proteger el buen nombre de los involucrados”.
- “Cuando alguien comete un error o tiene puntos de vista que están abiertos a cuestionamiento, es legítimo criticarlo. Sin embargo, no debemos detenernos solo en las críticas. Debemos estar dispuestos a ayudar y, sobre todo, a rezar por los obispos”.
José Francisco Serrano Oceja