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Ya tenemos la primera encíclica de León XIV: “Magnifica humanitas”, sobre la IA. Esto es lo que ha dicho hasta ahora

 

 

 

19/05/26 | Zenón de Elea


 

 

 


Papa León XIV
(Vatican Media)

 

 

 

La inteligencia artificial no será un asunto secundario en el pontificado de León XIV. Al contrario. Todo apunta a que será uno de los grandes ejes doctrinales y culturales de su magisterio.

El Vaticano ya ha anunciado que Magnifica humanitas, la primera encíclica del nuevo Papa, será publicada el próximo 25 de mayo y estará dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. No es un detalle menor. Las encíclicas son los documentos de mayor peso doctrinal de un pontífice, y León XIV ha decidido inaugurar su pontificado precisamente con este tema.

La elección del día también tiene su peso simbólico. El documento lleva fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135 aniversario de la publicación de Rerum Novarum, la histórica encíclica de León XIII sobre la cuestión obrera y la revolución industrial. El paralelismo es evidente: si León XIII abordó el impacto social de las máquinas y el capitalismo industrial del siglo XIX, León XIV quiere afrontar ahora la nueva revolución tecnológica marcada por la inteligencia artificial.

El mensaje es claro: la Iglesia considera que la IA no es solo un asunto técnico, sino una cuestión profundamente humana, moral y social.

Desde los primeros días de su pontificado, León XIV ha insistido en ello. Apenas dos días después de su elección explicó ante el Colegio Cardenalicio que escogió su nombre precisamente pensando en los desafíos de esta nueva revolución tecnológica.

“La Iglesia ofrece a todos el tesoro de su doctrina social en respuesta a otra revolución industrial y a los desarrollos en el campo de la inteligencia artificial que plantean nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo”, afirmó.

No ha sido una reflexión aislada. En pocos meses, el Papa ha construido un discurso coherente y sorprendentemente concreto sobre la IA. Ha hablado del impacto sobre el empleo, de la manipulación de la verdad, de los riesgos para los jóvenes, de la deshumanización de la comunicación e incluso del peligro de sustituir la experiencia religiosa por algoritmos.

Ante legisladores de 68 países reunidos en Roma, recordó que la inteligencia artificial “debe funcionar como una herramienta para el bien de los seres humanos, no para disminuirlos ni reemplazarlos”.

Y en otro discurso lanzó una pregunta que resume buena parte de su preocupación: “¿Cómo podemos garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial sirva verdaderamente al bien común y no sea utilizado solo para acumular riqueza y poder en manos de unos pocos?”.

La inquietud de León XIV no nace de un rechazo simplista a la tecnología. De hecho, insiste en reconocer el enorme potencial positivo de la IA. La ha definido como un “producto excepcional del genio humano” capaz de abrir “nuevos horizontes” en campos como la medicina o la investigación científica. Pero inmediatamente introduce el matiz decisivo: sigue siendo “una herramienta”. Y una herramienta nunca puede convertirse en sustituto de la persona.

Por eso uno de los conceptos más repetidos en sus intervenciones es el de la dignidad humana. León XIV teme que la velocidad del desarrollo tecnológico termine erosionando capacidades esenciales del ser humano: pensar, crear, contemplar, relacionarse o incluso distinguir la verdad de la mentira.

En su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones alertó contra el riesgo de que la IA tome el control de la producción de textos, música o vídeos hasta convertir a las personas en “consumidores pasivos de pensamientos no pensados y productos anónimos sin autoría ni amor”. En otra ocasión pidió preservar “las voces y los rostros humanos” en medio de una comunicación cada vez más automatizada.

Especialmente llamativa ha sido su advertencia a los sacerdotes: no utilicen chatbots para escribir homilías. “Dar una verdadera homilía es compartir la fe”, dijo. Y añadió una frase muy significativa: “La inteligencia artificial nunca podrá compartir la fe”.

También ha mostrado preocupación por los adolescentes y niños, alertando sobre las posibles consecuencias de la IA en el desarrollo intelectual y neurológico de las nuevas generaciones. Incluso recomendó a los jóvenes usar la inteligencia artificial “de tal manera que si desapareciera mañana, aún supieran cómo pensar”.

En realidad, el futuro de la humanidad parece haberse convertido en una de las grandes obsesiones intelectuales de León XIV. Desde África hasta Roma, desde encuentros con desarrolladores tecnológicos hasta discursos políticos, el Papa ha repetido la misma idea: la IA puede ayudar al ser humano o reducirlo.

Y otro de los mensajes más contundentes de León XIV: "La IA puede procesar información rápidamente, pero no puede reemplazar la inteligencia humana. No puede ofrecer verdadera sabiduría. Carece de un elemento humano muy importante: la IA no discernirá entre lo que es verdaderamente correcto e incorrecto. Y no se maravillará, con auténtico asombro, ante la belleza de la creación de Dios".

Por eso Magnifica humanitas no será una encíclica técnica sobre ordenadores o algoritmos. Será, previsiblemente, un gran documento sobre la persona humana en plena revolución digital. Y también una declaración de intenciones de un pontificado que quiere intervenir de lleno en uno de los debates más decisivos del siglo XXI.