Vaticano
"La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas, en este caso, parejas homosexuales, o de parejas en situaciones irregulares", ha afirmado el Papa
24/04/26 | Marta Santín, X
En su primera gran comparecencia ante los periodistas a bordo del avión papal tras su viaje al sur global, el Papa León XIV ha abordado uno de los temas más controvertidos dentro y fuera de la Iglesia católica: la bendición de parejas homosexuales. Sus palabras, esperadas tanto por fieles como por observadores internacionales tras la intensa polarización vivida durante el pontificado de Francisco y el documento Fiducia Supplicans han dejado clara la posición actual de la Santa Sede.
- La decisión a favor del cardenal Marx
- Una postura clara
- La expresión de Francisco "todos, todos, todos"
- Continuidad doctrinal y acogida universal
- El Papa habla de la inmigración en España
La decisión a favor del cardenal Marx
El Pontífice respondió a una pregunta formulada por la periodista Verena Stefanie Shälter (ARD Rundfunk), quien le interrogó sobre la decisión del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, de permitir bendiciones a parejas del mismo sexo en su diócesis, así como sobre el reto de mantener la unidad de la Iglesia ante diferencias culturales y teológicas.
León XIV comenzó su respuesta ampliando el enfoque del debate moral dentro de la Iglesia: "En primer lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta".
León XIV en el avión papal de regreso de África.
Una postura clara
No obstante, el núcleo de su respuesta llegó al abordar directamente la cuestión de las bendiciones. León XIV fue claro al marcar la postura institucional: "La Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas —en este caso, parejas homosexuales, como usted ha preguntado— o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente al decir que todas las personas reciban la bendición".
El Pontífice introdujo así una distinción clave entre dos realidades que han sido objeto de debate teológico y pastoral: por un lado, la bendición universal dirigida a todas las personas, y por otro, la bendición formal de determinadas uniones. En este sentido, recordó prácticas habituales dentro de la vida litúrgica:
"Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, hay bendiciones para todas las personas".
El estadio de Malabo repleto de fieles para la misa del Papa
(@Vatican Media).
La expresión de Francisco "todos, todos, todos"
Al mismo tiempo, evocó una de las expresiones más emblemáticas de su predecesor para subrayar el carácter inclusivo de la Iglesia: "La famosa expresión de Francisco «todos, todos, todos» expresa la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a buscar la conversión en su propia vida".
Sin embargo, León XIV advirtió de los riesgos de ir más allá de ese marco pastoral actualmente establecido: "Ir más allá de esto hoy, creo que puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos tratar de construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña".
Por su interés, reproducimos en su totalidad la pregunta de la periodista alemana y la respuesta del Santo Padre:
Verena Stefanie Shälter (ARD Rundfunk): Santo Padre, enhorabuena por su primer viaje papal al Sur del mundo. Hemos visto mucho entusiasmo y también, diría yo, euforia. Imagino que también ha sido muy emotivo para usted. Me gustaría saber cómo valora la decisión del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, de conceder permiso para bendecir a las parejas del mismo sexo en su diócesis. Y a la luz de las diferentes perspectivas culturales y teológicas, sobre todo en África, ¿cómo piensa preservar la unidad de la Iglesia universal en esta cuestión?
En primer lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta. La Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas —en este caso, parejas homosexuales, como usted ha preguntado— o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente al decir que todas las personas reciban la bendición. Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, hay bendiciones para todas las personas. La famosa expresión de Francisco «todos, todos, todos» expresa la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a buscar la conversión en su propia vida. Ir más allá de esto hoy, creo que puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos tratar de construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña. Esta es mi respuesta a la pregunta.
El Papa en Douala, Camerún
(@Vatican Media).
Continuidad doctrinal y acogida universal
Sus declaraciones suponen, en la práctica, una continuidad con la línea doctrinal tradicional de la Iglesia, al tiempo que mantienen el énfasis pastoral introducido en los últimos años sobre la acogida universal. La diferencia entre bendecir personas y bendecir uniones se convierte así en el eje central de la posición papal.
Este pronunciamiento llega en un contexto de fuertes tensiones internas, especialmente en Europa, donde algunas diócesis han impulsado iniciativas para reconocer pastoralmente a parejas del mismo sexo. Al mismo tiempo, en otras regiones como África, la sensibilidad cultural y eclesial se muestra mayoritariamente contraria a cualquier apertura en este ámbito, lo que incrementa el desafío de mantener la unidad global.
En conjunto, la intervención de León XIV intenta rebajar la centralidad de los debates sobre moral sexual en favor de una agenda más amplia. Su llamada a construir la unidad sobre Jesucristo y no sobre cuestiones divisivas refuerza la línea de su pontificado.
La repercusión de estas declaraciones ha sido inmediata, con una amplia cobertura en medios de comunicación de todo el mundo, tanto dentro como fuera del ámbito católico. Para algunos sectores, sus palabras suponen un cierre a expectativas de cambio en materia de bendiciones de parejas homosexuales; para otros, representan un intento de clarificar límites sin renunciar a un discurso de acogida.
El Papa en Malabo, Guinea Ecuatorial
(@Vatican Media)
El Papa habla de la inmigración en España
Más allá de esta cuestión, el Papa también abordó otros temas de relevancia internacional durante la rueda de prensa, como la inmigración y los conflictos bélicos. Aunque sus palabras sobre estos asuntos no generaron el mismo nivel de controversia mediática, reforzaron su intención de situar a la Iglesia como una voz activa en la defensa de la dignidad humana, la paz y la justicia social.
Concretamente la periodista española de la Cope, Eva Fernández, le preguntó sobre el fondo de la cuestión: "Santidad sabe que el tema de la migración en España produce gran debate y polarización. Incluso entre los propios católicos no hay un cierto claro en su posición. ¿Qué podría decirnos a los españoles, en concreto a los católicos respecto a la inmigración?"
"Personalmente, creo que un Estado tiene derecho a establecer normas en sus fronteras. No digo que todos deban entrar sin un orden, creando a veces en los lugares a los que van situaciones más injustas que las que han dejado atrás. Pero, dicho esto, me pregunto: ¿qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los países más pobres? ¿Por qué no podemos intentar, tanto con ayudas estatales como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales, cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje?", señaló el pontífice.
Sin embargo, su mensaje fue claro y rotundo, para poner énfasis en el lado humano: "En cualquier caso, son seres humanos y debemos tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que a los animales. Hay un gran desafío: un país puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le corresponde a todo ser humano por su dignidad".