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El papa Wojtyła fue el último pontífice en portar la cruz durante todo el recorrido hasta 1994. León, a sus 70 años y con buena salud, recupera ahora esta tradición que conmueve al mundo
05/04/26 | Marta Santín, X
El Papa León XIV ha recuperado una tradición que no veíamos desde 1994 con Juan Pablo II: portar la cruz en todas las estaciones del Vía Crucis del Coliseo, un gesto que ha conmovido al mundo.
Vía Crucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV,
Viernes Santo, 3 de abril de 2026.
(@Vatican Media).
- “Yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones”
- De Juan Pablo II a Francisco
- El Vía Crucis de León XIV
- Una catequesis silenciosa
Vía Crucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV,
Viernes Santo, 3 de abril de 2026.
(@Vatican Media).
“Yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones”
El Pontífice ya había confirmado su decisión en su tradicional encuentro informal con periodistas en Castel Gandolfo, donde explicó que él mismo cargaría con la cruz durante las 14 estaciones del Vía Crucis del Viernes Santo en el icónico Coliseo romano,
“Creo –respondió el Obispo de Roma– que será un signo importante por lo que representa el Papa: un líder espiritual hoy en el mundo, esta voz que dice que Cristo aún sufre. Y yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones”.
Luego, exhortó nuevamente a “todas las personas de buena voluntad, a las personas de fe, a caminar juntos, a caminar con Cristo que sufrió por nosotros, para darnos la salvación, y también nosotros tratar de ser portadores de paz”.
A sus 70 años y con buen estado de salud, León XIV ha querido asumir personalmente este gesto de fuerte carga simbólica, recuperando una tradición que había quedado atrás durante décadas, en parte debido a la edad y las condiciones físicas de sus predecesores.
Vía Crucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV,
Viernes Santo, 3 de abril de 2026.
(@Vatican Media).
De Juan Pablo II a Francisco
El último Papa que llevó la cruz durante todas las estaciones fue Juan Pablo II, elegido con 58 años, una edad que le permitió afrontar físicamente este exigente gesto durante muchos años.
- Desde 1979 hasta 1994, quince años, Juan Pablo II llevó la cruz en las 14 estaciones del Vía Crucis.
- En 1995, tras una operación de cadera, solo pudo llevarla parcialmente.
- En los años posteriores, debido a su progresivo deterioro de salud, dejó de hacerlo.
Su sucesor, Benedicto XVI, fue elegido con 78 años, una edad significativamente más avanzada.
- En 2005 y 2006, llevó la cruz únicamente en la primera estación.
- El resto del recorrido fue asumido por fieles, religiosos y representantes de distintos colectivos.
En el caso de Francisco, elegido con 76 años, la decisión fue aún más clara:
- Nunca llevó la cruz en el Vía Crucis del Coliseo.
- Participaba presidiendo la celebración, pero delegaba el gesto físico.
Esta decisión se explica, según fuentes vaticanas y el contexto de su pontificado, por una combinación de factores: su edad al inicio del papado, sus problemas de movilidad y su estilo pastoral, más centrado en destacar la participación de distintos grupos humanos en el acto.
Durante la mayor parte de su pontificado, el Papa Francisco presidió el Vía Crucis desde el propio Coliseo, situado en una plataforma desde la que seguía las estaciones y dirigía la bendición final. Sin embargo, en los últimos años, debido a problemas de salud, dejó de asistir físicamente: siguió el Vía Crucis por videoconferencia desde la Casa Santa Marta, su residencia en el Vaticano. La celebración fue presidida en el Coliseo por un cardenal delegado.
Vía Crucis en el Coliseo presidido por el Papa León XIV,
Viernes Santo, 3 de abril de 2026.
(@Vatican Media).
El Vía Crucis de León XIV
El Vía Crucis de este año ha estado marcado por la intensidad espiritual y el simbolismo del gesto del Papa León XIV no estuvo solo: en el recorrido participaron fieles de distintas nacionalidades, familias, jóvenes y representantes de la Iglesia, que acompañaron la oración en cada estación.
El Anfiteatro Flavio se llenó de más de 30.000 fieles: padres con sus hijos, jóvenes y adolescentes, sacerdotes, religiosos y religiosas, peregrinos de distintos lugares, todos reunidos en los espacios delimitados y especialmente preparados, destaca Vatican News.
Las meditaciones fueron escritas por el padre Francesco Patton, fraile menor y excustodio de Tierra Santa. En ellas se subrayó:
- El sufrimiento actual del mundo reflejado en la Pasión de Cristo.
- El dolor de los más vulnerables: pobres, migrantes y víctimas de conflictos.
- La llamada a la reconciliación, la paz y la esperanza.
El texto invitaba a los fieles a reconocer que la cruz no es solo un símbolo del pasado, sino una realidad presente en el sufrimiento humano contemporáneo.
Una catequesis silenciosa
Prevost, acompañado por dos jóvenes portadores de antorchas, sostuvo la cruz durante las catorce estaciones, cinco dentro y nueve fuera de la antigua arena, iluminada por focos y velas, convirtiéndose, de este modo, en el segundo Pontífice en portarla (san Juan Pablo II la había llevado entre 1980 y 1994).
"En un contexto marcado por guerras, fracturas sociales y creciente incertidumbre, el Papa ofreció una catequesis silenciosa: no se trató solo de representar la Pasión de Cristo, sino de asumir, de manera tangible, el sufrimiento de tantas personas. Estación tras estación, su gesto recogió el dolor disperso de la humanidad y lo elevó al misterio de la redención", explica Vatican News.
Tras décadas en las que la edad y la salud de los pontífices habían limitado este signo, el Papa actual, más joven que sus dos predecesores inmediatos al ser elegido, ha decidido devolver al Vía Crucis del Coliseo uno de sus gestos más impactantes.
Un gesto que, como él mismo afirmó, pretende recordar que “Cristo aún sufre” y que la misión del Papa sigue siendo acompañar ese sufrimiento en nombre de toda la humanidad.
Benedicto XVI en el Coliseo (2007).