En voz baja
23/03/26
Mons. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería.
El diario Ideal, en su edición de Almería, ha publicado una extensa entrevista con el obispo, Antonio Gómez Cantero.
El obispo hace un repaso de la cercana -y desconocida hasta ahora- relación que mantenía con el Papa Francisco. Según Gómez Cantero, Francisco le aseguró que quería ir a Almería para conocer de primera mano los asentamientos de inmigrantes… si se hubiera producido el viaje a Canarias, que ahora finalmente realizará el Papa León XIV.
El que fuera obispo de Teruel durante cuatro años narra que se vio con Francisco en su apartamento unas cinco veces. “Siempre llamado por él. Si sabía que estaba en Roma, me llamaba”, cuenta Gómez Cantero.
Sin embargo, el aspecto más relevante de la entrevista es la confirmación que hace el obispo de la información que adelantó Religión Confidencial el pasado 5 de marzo.
RC publicó un detallado artículo sobre la situación económica que vive el obispado almeriense. Y abordó la procedencia de la famosa y generosa donación que recibió el obispo Gómez Cantero para paliar la deuda y evitar tener que vender el edificio del seminario.
El vicario general de Almería negó a Religión Confidencial que el donante fuera directamente el Papa Francisco, aunque nada dijo sobre la intermediación que pudiera haber realizado el difunto Papa. Por ello, conviene rescatar el último párrafo de la citada noticia: “Aunque no fue el Papa quien hizo directamente la donación, sí hizo las gestiones necesarias con un empresario italiano, para que mandara ese dinero a Almería. Esto explicaría que el centro de formación para inmigrantes que se ubicará dentro el ala del edificio dedicada a Seminario Menor, lleve por nombre «Papa Francisco»”.
El grueso de la noticia, la intermediación directa y explícita del Papa Francisco para conseguir diez millones de euros con destino a la diócesis de Almería, es lo que acaba de confirmar el obispo local en la entrevista con Ideal.
Gómez Cantero cuenta que, cuando fue a ver al Papa Francisco para comunicarle que tenía que vender el seminario, el Pontífice le dio su aprobación, ya que el obispo le explicó que tenía la Casa de Espiritualidad de Aguadulce como posible nuevo lugar para cuando vuelvan los seminaristas a la diócesis. Sin embargo, cuenta que “un día me llamó y me dijo: «Te he conseguido 10 millones pero no puedo decir de quién». Me eché a llorar. Y gracias a eso se salvó el Seminario. Cuando fue a decirle cómo habíamos distribuido ese dinero, me dijo «Antonio, no olvides a los pobres»”.