Diócesis
Aportación de Francisco Cerro a la nota de la CEE: en su escrito del pasado domingo invita a caminar hacia la conversión personal
12/03/26 | Javier Arias, X
La Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe ‘Cor ad cor loquitur’ (El corazón habla al corazón), emitida por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española, ha marcado la agenda informativa en los medios de información religiosa en estos últimos días.
- De la entrevista a Conesa a la carta de Cerro Chaves
- Pasar del “impacto” a la “conversión”
- Conversión del corazón
- Encuentro con la cruz
- Preguntas para reflexionar
Mons. Cerro y el Sagrado Corazón.
Multitud de noticias, artículos de opinión, aclaraciones e incluso interpretaciones de la nota, han sido publicadas a diestra y siniestra desde su publicación.
De la entrevista a Conesa a la carta de Cerro Chaves
Sin embargo, el pronunciamiento explícito de obispos sobre este documento ha sido prácticamente nulo, más allá de la entrevista a monseñor Francisco Conesa, obispo de Solsona y presidente de la Comisión para la Doctrina de la Fe, que publicó la semana pasada Religión Confidencial.
Monseñor Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, ha dedicado su última carta pastoral dominical para abordar este asunto e ir un paso más allá. Aunque en ningún momento cita el documento publicado por los obispos españoles, simplemente por el título escogido “Del impacto a la conversión. Estar impactados no es lo mismo que estar convertidos” no deja lugar a dudas que Cerro Chaves ha querido hacer su aportación personal al documento de la CEE.
Pasar del “impacto” a la “conversión”
La palabra “impacto” aparece tres veces en el documento episcopal. En el punto cuatro del documento se advierte de que “las emociones y los sentimientos, que provocan un primer “impacto” en la persona y conducen a la conversión y a la adhesión a Cristo”.
También se advierte que “sin embargo, no son pocos, incluso entre los promotores de estas experiencias, que han advertido del riesgo de un reduccionismo “emotivista” de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidoras de experiencias de impacto y buscadoras insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual”.
La tercera vez que aparece esa palabra es para señalar que «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16). Este es el gran impacto que renueva la mente y el pensamiento, amplía el horizonte de la libertad, ofrece un nuevo sentido a la vida y, en función de ello, da una nueva consistencia al obrar de las personas”.
El arzobispo de Toledo coge la percha de la palabra “impacto” para desglosar en su carta, en línea con lo que dice el documento de la CEE, la necesidad de pasar de ese primer punto “a la conversión” como “una asignatura pendiente de toda nuestra vida”. Cerro Chaves reconoce en su misiva que “los impactos, vividos desde la fe, son necesarios;
nos despiertan, nos sacuden, nos hacen abrir los ojos. Pero no bastan. Si no descienden al corazón y no transforman nuestra manera concreta de vivir, se quedan en emoción pasajera”.
Mensaje de Navidad del Arzobispo de Toledo,
Francisco Cerro Chaves.
Conversión del corazón
En ese sentido, insiste en que “el verdadero fruto del impacto es la conversión del corazón, esa que nos lleva a vivir en lo cotidiano «con los sentimientos del Corazón de Cristo”. Por ello, propone que ese primer impacto inicial ha de ser “el encuentro vivo con Jesucristo” para que suponga “un acontecimiento que nos cambia la vida, el corazón”.
Encuentro con la cruz
La segunda conversión que propone el arzobispo de Toledo es “el encuentro con el Crucificado, con la cruz”. Repasando la vida no fácil de muchos santos, Cerro Chaves afirma que “la fe deja de ser solo entusiasmo y se convierte en configuración con el Señor crucificado. En esta segunda conversión aprendemos que seguir a Cristo no es solo sentir su amor, sino compartir su entrega”.
En tercer lugar, plantea la conversión “desde la fragilidad vivida con misericordia”. “Ya no se trata solo de comenzar con entusiasmo ni de abrazar la cruz en el sufrimiento, sino de permanecer en su Amor cuando uno experimenta sus límites, su pobreza, su debilidad persistente. Esta tercera conversión dura hasta el final de la vida”, escribe en su epístola.
Preguntas para reflexionar
Monseñor Cerro Chaves insiste en recordar que “estar impactados no significa estar convertidos” y por ello plantea varias preguntas: ¿Mi corazón ha cambiado? ¿Mi manera de amar es más parecida a la de Cristo? ¿Mi vida cotidiana refleja su humildad, su misericordia?”
Como conclusión final, invita a no vivir “de recuerdos espirituales ni de entusiasmos pasajeros” y anima a pedir con humildad al Señor que nos lleve “del impacto a la transformación, del entusiasmo a la cruz, de la cruz a la confianza plena”.
Mons. Francisco Cerro en la Misa Crismal.