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Las declaraciones de la actriz en la alfombra roja de los Goya desatan un intenso debate en redes, con respuestas de jóvenes creyentes y figuras públicas que reivindican su fe sin odio
03/03/26 | Marta Santín, X
Las palabras de Silvia Abril han generado un revuelo entre jóvenes cristianos y también en distintos ámbitos culturales y mediáticos. La actriz y humorista se pronunció en la alfombra roja de los premios Goya sobre la película Los domingos, centrada en la vocación religiosa de una adolescente, y sus declaraciones han provocado una cascada de reacciones que van desde la crítica argumentada hasta la defensa del respeto mutuo y la libertad de conciencia. También se han dejado mensajes de odio en las redes.
- El contexto: la película “Los domingos”
- Respuestas de jóvenes creyentes
- Tomás Páramo: “No me das pena por no compartir mi fe”
- Universitarios católicos: crítica sin odio
- Jordi Sabaté Pons: “Totalmente cristianofóbicas”
- Munilla: “Cristo no compite por premios”
- Jaime Lorente: defensa del respeto
Silvia Abril en la alfombra roja de los Goya.
La polémica se originó tras la intervención de Silvia Abril en la alfombra roja, durante una entrevista con Cinemanía, posterior a la gala de los Premios Goya. Al comentar la película Los domingos, que aborda la historia de una adolescente de 17 años que decide ingresar en un convento de clausura tras experimentar una llamada espiritual, la actriz expresó una opinión que no ha pasado desapercibida.
En la alfombra roja, Abril ofreció su valoración sobre las películas nominadas y, al referirse al filme, afirmó: "Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano", y añadió que le "da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana". La actriz remató su comentario con una frase especialmente controvertida: "Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado".
Las declaraciones no tardaron en difundirse ampliamente en redes sociales, generando un debate intenso. Algunos medios titularon que “grupos ultracatólicos” habían arremetido contra la actriz. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los haters provenían de perfiles con posicionamientos políticos marcados. La mayoría de jóvenes católicos decidieron contestar públicamente con argumentos más amables.
El contexto: la película “Los domingos”
Los domingos fue una de las protagonistas de la última edición de los Goya. La película se alzó con cinco galardones (Mejor Dirección, Mejor Guion Original, Mejor Película, Mejor actriz de reparto y Mejor actriz protagonista) consolidándose como una de las grandes vencedoras de la noche.
La cinta narra el proceso interior de una joven que, en un entorno contemporáneo marcado por la inmediatez y la hiperconectividad, siente una llamada vocacional hacia la vida contemplativa. La trama explora el desconcierto de su familia, la incomprensión social y el conflicto entre libertad personal y expectativas externas. Lejos de presentar una visión simplista, la película pone el foco en la dificultad de aceptar una vocación religiosa en pleno siglo XXI.
Fue precisamente esta temática la que motivó el comentario de Abril y, posteriormente, la respuesta de quienes se sintieron interpelados por sus palabras.
Respuestas de jóvenes creyentes
Entre las contestaciones que se viralizaron destaca la publicada en Instagram por la cuenta “Con ganas del Cielo”, donde se dirigían directamente a la actriz:
"Querida Silvia, los jóvenes necesitamos creer.
Pero quizá la pregunta no sea por qué creemos… sino qué hemos encontrado.Creer no nace de la ignorancia, ni del miedo, ni de la falta de pensamiento crítico.
Nace de una búsqueda sincera. De reconocer que el éxito, el ruido o las respuestas rápidas no llenan el corazón.
Muchos jóvenes no vuelven a Dios por costumbre. Vuelven porque, en medio de todo, descubren una Verdad que no pasa, un Amor que no se rompe y una libertad que el mundo no sabe dar.
La fe no anestesia la vida.
La ilumina.Y sí, seguimos creyendo.
Libremente. Consciente. Hoy."
El tono del mensaje fue destacado por muchos usuarios como una respuesta firme pero sin insultos, centrada en explicar por qué creen en Jesucristo, cabeza y fundador del cristianismo y de la Iglesia Católica.
Tomás Páramo: “No me das pena por no compartir mi fe”
El creador de contenido Tomás Páramo, que se declara católico, también intervino en el debate. En sus redes sociales escribió: “Pero permíteme decirte Silvia que la polémica va mucho más allá de tus palabras" y expresó que estas resultaban dolorosas para quienes viven la fe de forma personal.
“Y no, no me das pena por no compartir la fe que yo tengo”, añadió, señalando que ojalá algún día pudiera comprenderla para entender por qué determinadas afirmaciones “duelen”.
Su intervención fue compartida por miles de seguidores y abrió un hilo de comentarios donde numerosos jóvenes explicaban cómo viven su fe en el ámbito universitario y profesional.
Universitarios católicos: dura crítica sin odio
También circularon mensajes procedentes de grupos de universitarios católicos. El perfil de universitarios católicos fue: “Señora, para chiringuito el del cine español que vive de 250 millones de euros de subvenciones públicas. Lávese la boca antes de hablar de la Iglesia Católica”. El mismo mensaje concluía asegurando que rezaban por la actriz.
Aunque el tono fue contundente, muchos usuarios subrayaron que no contenía amenazas ni insultos personales, sino una crítica directa acompañada de una afirmación de oración por ella.
Jordi Sabaté Pons: “Totalmente cristianofóbicas”
El influencer y activista enfermo de ELA Jordi Sabaté Pons también se pronunció en la red social X:
"Sus declaraciones son totalmente cristianofóbicas.
Hacer apología que los jóvenes no abracen a Cristo por tener carencias es una falta de respeto y profundamente vejatorio.
Tener fe es algo sano y, esta señora lo pinta como si fuera la cosa más maligna y perjudicial del mundo".
Sus palabras avivaron aún más el debate, situando la discusión en el terreno de la libertad religiosa y el respeto a las creencias.
Munilla: “Cristo no compite por premios”
Por su parte, el obispo José Ignacio Munilla escribió en X:
"La película representó la dificultad de aceptar una vocación. La gala de los Goya hizo el casting en directo…
Pero Cristo no compite por premios: sigue llamando a la puerta del corazón de todos —también del que lo rechaza—. Y esa llamada desconcierta más que cualquier estatuilla."
El mensaje fue interpretado por muchos como una respuesta indirecta tanto a la polémica como al clima generado en la gala.
Jaime Lorente: defensa del respeto
En medio de la controversia, el actor Jaime Lorente quiso mostrarse del lado de la presentadora en cuanto a la necesidad de rebajar el tono. Aunque se declara cristiano, defendió que la reacción en redes había sido desproporcionada.
Lorente señaló que el problema no radica tanto en lo dicho como en la reacción posterior, afirmando que le sorprendió “la cantidad de odio en redes”. Según explicó, un comentario realizado en un contexto mediático puede no reflejar completamente el pensamiento de una persona y “no es motivo para condenar a nadie”.
En su caso, aseguró que creer le ayuda a “amar mejor, querer mejor y respetar mejor”, aunque reconoció que otras personas pueden haber tenido experiencias distintas que expliquen opiniones críticas como las de Abril.
Además, insistió en que los ataques personales contradicen los valores que muchos creyentes dicen defender: “Lo que no puede pasar es que, por dar tu opinión, la gente te asesine por redes”.
Un debate más amplio
Más allá de la polémica puntual, el episodio ha reabierto un debate más amplio sobre el retorno a lo católico en las nuevas generaciones.
La controversia también ha puesto de relieve la sensibilidad existente en torno a la libertad de expresión y el respeto a las convicciones religiosas. Para unos, las palabras de la actriz forman parte del legítimo ejercicio de opinión; para otros, cruzan la línea hacia la descalificación de quienes creen.
Lo cierto es que las declaraciones de Silvia Abril han trascendido la alfombra roja para convertirse en un fenómeno viral que ha movilizado a jóvenes, influencers, actores y líderes religiosos. Entre críticas, matices y llamadas al respeto, la discusión sigue abierta, evidenciando que la fe continúa siendo un asunto profundamente vivo en la sociedad española actual.