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El Papa León XIV apuesta por mujeres y religiosas en cargos del Vaticano

 

El Papa León XIV continúa con la línea marcada por su predecesor Francisco, en lo que se refiere al nombramiento de mujeres en cargos de responsabilidad en la Santa Sede. Y esta vez, los nombramientos recaen en dos religiosas: la Hermana Nina Krapić, como nueva subdirectora de la Sala de Prensa de la Santa Sede y sor Simona Brambilla que se incorpora como miembro del Dicasterio para los Obispos.

 

 

 

15/02/26 | Zenón de Elea


 

 

 


La hermana Nina Krapić saludando al Papa León XIV
(Ciudad del Vaticano, 11 de octubre, 2025).

 

 

 

Sor Simona Brambilla no solo continúa como prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; ahora, además, formará parte del Dicasterio para los Obispos.

Esto significa que participará en el proceso de estudio y propuesta de los nombres de quienes serán nombrados obispos en todo el mundo. No es un cargo decorativo. Es entrar en uno de los núcleos más delicados del gobierno eclesial: la elección de los pastores diocesanos.

Junto a ella, el Papa ha confirmado a otras dos mujeres que ya formaban parte de ese mismo dicasterio: la hermana Raffaella Petrini, presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y del Governatorato, y Maria Lia Zervino, expresidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas.

Las tres están llamadas a participar en el discernimiento sobre quiénes serán los nuevos obispos. No se trata de una consulta superficial, sino de un proceso serio de evaluación, diálogo y responsabilidad compartida.

A mi juicio, quien conozca la trayectoria académica de estas mujeres entenderá que estos nombramientos no responde a cuotas. Responde a perfiles sólidos, a preparación intelectual y a una probada capacidad de gestión. Su autoridad nace de su servicio y de su formación. Así al menos lo entiendo yo.

Que la voz de las mujeres se escuche en la elección de obispos no altera la doctrina sobre el sacerdocio, pero sí amplía la escucha y enriquece el discernimiento. Introduce miradas distintas, sensibilidades complementarias y experiencias pastorales diversas.

A estos nombramientos se suma otro igualmente significativo: la hermana Nina Krapić ha sido designada subdirectora de la Sala de Prensa de la Santa Sede. En un contexto mediático cada vez más complejo, confiar la comunicación institucional a una religiosa es un signo que hay que seguir muy de cerca.

La religiosa croata, hasta ahora oficial del Dicasterio para la Comunicación, asumirá su nuevo cargo el 1 de marzo. La hermana Krapić nació en Rijeka (Croacia) el 7 de junio de 1989 y se graduó en Derecho en 2015 en la Universidad de su ciudad, especializándose luego en Relaciones Públicas en la Universidad de Zagreb en 2023.

Emitió los votos en la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paoli el 13 de agosto de 2023. Ha trabajado como periodista y como asesora legal para mujeres víctimas de violencia doméstica y para otras personas marginadas. Ha sido responsable de comunicación de Cáritas de la arquidiócesis de Rijeka. Desde 2023 es oficial del Dicasterio para la Comunicación y doctoranda en Ciencias Sociales en el Collegium Maximum de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Y es que en estos nombramientos, hay algo que me parece especialmente relevante: no estamos hablando de mujeres laicas, sino de religiosas. Sugiere que León XIV, agustino, parece subrayar que la vida consagrada tiene todavía mucho que aportar a la Iglesia y al mundo.

En un tiempo marcado por la disminución de vocaciones en muchos países, estos nombramientos recuerdan que la fecundidad de la vida religiosa no se mide solo en números, sino en calidad de entrega, pensamiento, formación y liderazgo.