Vaticano

 

Los mensajes más destacados del Papa a las personas consagradas

 

En la Misa de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, celebrada en la Basílica de San Pedro, León XIV les insta a ser “presencia orante en ambientes hostiles e indiferentes”

 

 

 

03/02/26


 

 

 

En la tarde del lunes 2 de febrero de 2026, en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el Papa León XIV ha presidido la Misa por la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, en el contexto de la Fiesta de la Presentación del Señor —una celebración que recuerda cómo los ancianos Simeón y Ana reconocieron y proclamaron a Jesús como el Salvador.

 

 

 

  1. Ser profetas y dar testimonio de fe
  2. Consumirse en la caridad y la oración
  3. Presencia orante en ambientes hostiles e indiferentes
  4. Mano generosa y hombro amigo
  5. Fuente y meta: Dios en toda la vida consagrada

 

 

 


Un momento de la misa en la
Jornada Mundial de la Vida Consagrada
(@Vatican Media).

 

 

 

El Pontífice dirigió un mensaje profundo y esperanzador a miles de hombres y mujeres consagrados presentes, invitándolos a ser testigos fieles del Evangelio en un mundo marcado por la indiferencia, el conflicto y la desorientación espiritual.

A lo largo de su homilía, el Papa León XIV articuló una serie de mensajes clave que subrayan la identidad, la misión y el testimonio de vida de las personas consagradas en la Iglesia y en el mundo actual.

 

Ser profetas y dar testimonio de fe

El Papa puso como modelo evangélico la escena de la presentación de Jesús en el Templo, donde Ana y Simeón lo reconocen y proclaman como Mesías. A partir de este pasaje, explicó que los consagrados están llamados a ser profetas, es decir, personas que anuncian la presencia del Señor y preparan su camino en la historia.

Recordó además la exhortación del Papa Francisco en su carta apostólica a todos los consagrados en 2014, donde los invita a “despertar al mundo”, porque la profecía es la nota característica de la vida consagrada.

“La Iglesia les pide que sean profetas; mensajeros y mensajeras que anuncian la presencia del Señor y preparan su camino”, dijo el Papa.

 

 

 

 

 

 

Consumirse en la caridad y la oración

Una de las imágenes más fuertes del discurso fue la de los consagrados como “braseros para el fuego del Fundidor” y “vasijas para la lejía del Lavandero”. Con estas metáforas, el Papa describió la disposición interior que deben cultivar mediante la oración y el sacrificio de su existencia: un corazón purificado, entregado y encendido en amor y caridad constante.

Esta llamada no es meramente simbólica, sino que se traduce en una vida de profunda relación con Dios, arraigada en la escucha de su Palabra y en la entrega desinteresada al prójimo.

 

Presencia orante en ambientes hostiles e indiferentes

El Papa destacó que los consagrados no deben buscar la comodidad ni aislarse del mundo, sino ser presencia orante y activa incluso en contextos difíciles. Señaló que muchos religiosos y religiosas han sabido permanecer en lugares donde “retumban las armas” o donde la violencia, la injusticia y la desigualdad parecen dominar, ofreciendo un testimonio de paz, reconciliación y esperanza.

Este testimonio, más elocuente que mil palabras, muestra que la vida consagrada tiene un valor inestimable para la humanidad, especialmente donde la fe y la vida parecen cada vez más distanciadas.

 

Mano generosa y hombro amigo

León XIV ensalzó el servicio a los demás que realizan los consagrados a través de obras de caridad, acompañamiento y presencia humana entre los pobres, los marginados, los enfermos y los más vulnerables. Más allá de discursos o debates, su vida encarna el amor de Cristo y revela un Dios cercano y compasivo incluso en medio del sufrimiento.

Al vivir los consejos evangélicos, los consagrados se convierten en signos visibles de esperanza en una cultura que a menudo minimiza la importancia de la fe, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana.

 

Fuente y meta: Dios en toda la vida consagrada

Finalmente, el Papa subrayó que Dios es “la fuente y la meta” de toda la vida consagrada. Recordó que quienes han fundado familias religiosas y comunidades lo hicieron con la mirada puesta en Cristo, siempre regresando “al pie de la Cruz y ante el Sagrario” para ofrecerlo todo de nuevo y encontrar en Él el sentido último de su misión y vocación.

Esta llamada a la fidelidad, al amor radical y a la presencia en medio del mundo desafía a los consagrados a renovar cada día su compromiso con Cristo y con la Iglesia, viviendo con alegría y coherencia el seguimiento del Señor.

"La vida religiosa, en efecto, con su sereno desapego de todo lo que sucede, enseña la inseparabilidad entre el cuidado más auténtico por las realidades terrenas y la esperanza amorosa en las eternas, elegidas ya en esta vida como fin último y exclusivo, capaz de iluminar todo lo demás", señaló León XIV.

En suma, los mensajes del Papa León XIV en esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada fueron un impulso a la esperanza, a la fidelidad y al testimonio profético. En tiempos de prueba, la vida consagrada sigue siendo un faro de luz, paz y caridad para la Iglesia y el mundo.

 

 

 


Un momento de la misa en la
Jornada Mundial de la Vida Consagrada
en la Basílica de San Pedro
(@VATICAN MEDIA).