De Libros

 

¿Podemos considerar a Benedicto XVI un “padre de la Iglesia” de los tiempos modernos?

 

La Fundación Universitaria Española publica siete estudios “que abordan la polifacética figura de Benedicto XVI desde perspectivas complementarias”.

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 02/02/26


 

 

 

  1. Los cursos de verano de teología
  2. Estudios sobre la figura de Benedicto XVI
  3. La conferencia suspendida de Gänswein
  4. Aportaciones de varios sacerdotes
  5. Benedicto XVI visto por Martínez Camino

 

 

 


Monseñor Juan Antonio Martínez Camino.

 

 

 

Durante no pocos años, el hoy obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, fue responsable del curso, o coloquio, de teología de La Granda (Asturias).

 

Los cursos de verano de teología

Una iniciativa que recogía también la tradición de lo mejor de los cursos de verano de teología, por ejemplo, los que el profesor Olegario González de Cardedal dirigía, junto con el teólogo Ángel Cordovilla, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, que ojalá el recién nombrado rector de esa universidad de verano recupere con tales directores.

El 23 de agosto de 2023, “todavía bajo la impresión de la cercana muerte de Benedicto XVI”, se celebró uno dedicado a responder a la pregunta sobre si podemos considerar a Benedicto XVI como un nuevo padre de la Iglesia. De lo que se trataba, en suma, es de hacer una síntesis del pensamiento de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI y, como dicen ahora, poner en valor su magisterio.

 

Estudios sobre la figura de Benedicto XVI

Ahora la Fundación Universitaria Española publica siete estudios “que abordan la polifacética figura de Benedicto XVI desde perspectivas complementarias”. Se podría decir que de entre la bibliografía en lengua reciente sobre Ratzinger éste libro se ha convertido ya en un imprescindible.

 

La conferencia suspendida de Gänswein

Además, como bien saben ya los lectores de Religión Confidencial, se ha añadido la conferencia que monseñor Georg Gänswein hubiera pronunciado en Madrid el 18 de octubre de 2023, “si no hubiera sido suspendida”.

Una conferencia que en sí misma podría haber sido una separata y que lleva por título “Continuidad en el pensamiento y la obra de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI. Apuntes para un retrato teológico”.

Antes de entrar a responder a la pregunta sobre si se puede considerar a Benedicto XVI un nuevo padre de la Iglesia, respondo a la pregunta sobre quiénes son los que hacen aportaciones a este volumen.

 

Aportaciones de varios sacerdotes

Arranca el libro con una del profesor de la Universidad de Navarra, Pablo Blanco Sarto, sobre “Benedicto XVI, un Papa para la posmodernidad. Líneas principales de su pensamiento.

Continúa el editor del volumen con una aportación sustantiva sobre Benedicto XVI, “padre de la Iglesia” de la modernidad. Digo sustantiva porque aborda la cuestión de la relación entre revelación e historia y la decisiva contribución ratzingeriana a la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la revelación como acontecimiento personal y sobre la Iglesia como comunión de los santos.

Quienes seguimos de cerca la teología de quien fuera profesor del Pontifica Universidad Comillas encontramos en este texto suyo una síntesis muy trabajada de su último pensamiento.

Le sigue el sacerdote asturiano y biblista Jorge Juan Fernández Sangrador reflexionando sobre la Sagrada Escritura y el sujeto vivo de la Iglesia. Luego, el profesor Manuel Aroztegui, de San Dámaso, aborda una cuestión clave en la teología de Ratzinger, la exégesis histórico-crítica y la cristología según el papa teólogo.

Quien es hoy el ecónomo general de la Orden de los Agustinos, en Roma, el P. José María Herranz Maté, escribe sobre Benedicto XVI como el Papa de la esperanza.

Por último, y antes de la ya referida aportación de monseñor Gänswein, es el arzobispo emérito de Madrid, cardenal Rouco Varela, el que nos presenta un curioso texto, a caballo entre la reflexión personal y su experiencia de relación con Benedicto XVI, en el que analiza la misión del papa Ratzinger desde la perspectiva del lema “Firmes en la fe”.

 

Benedicto XVI visto por Martínez Camino

Señala monseñor Martínez Camino, en su texto, que “tal vez la razón fundamental por la que Benedicto XVI puede ser considerado un padre de la Iglesia de la Modernidad sea precisamente su especial aportación a una comprensión del hecho de la Revelación cristiana que, siendo perfectamente coherente con la Tradición católica, incorpora, sin embargo, de manera fecunda y efectiva la perspectiva histórica propia de la cultura moderna”.

Se puede considerar a Benedicto XVI como un “padre de la Iglesia” porque ha sido un maestro para todos los cristianos en la medida que ha dado una respuesta bien fundada a los retos de la modernidad. Ha facilitado una comprensión de la revelación de Dios en Jesucristo como un acontecimiento personal, incluso ha ofrecido una perspectiva para entender la revelación de Dios adecuada al testimonio cristianos en estos tiempos.

De ahí que su comprensión de la Revelación, de la Sagrada Escritura y de la Tradición, nos permita una adecuada comprensión de la realidad de la Iglesia como “communio sanctorum”. Los santos y los mártires, por tanto, son en cada época una prueba especial de la verdad del Evangelio.

Hay dos textos que son referencia indiscutible para entender a Benedicto XVI, de entre su magna obra. Su encíclica “Spe Salvi” y el libro “Jesús de Nazaret”.

En el movimiento final del libro, monseñor Gänswein parte del cristocentrismo en el pensamiento del papa teólogo para abordar su comprensión de la unidad interna entre el Antiguo y Nuevo Testamento. De ahí da un paso más hacia la centralidad de la liturgia: “La convicción de papa Benedicto de que en la Iglesia nada debe tener prioridad sobre el culto”.

Reflexionando sobre la Eucaristía, que hace a la Iglesia, el que fuera secretario del Papa, en referencia a los debates postconciliares, recuerda que Ratzinger hizo hincapié en la visión de la Iglesia como “cuerpo de Cristo” y, sobre todo, “como comunión”, para recordar que “la Iglesia, por tanto, “no surge como una federación laxa de comunidades. Surge del único pan, del único Señor, y desde él es ante todo y en todas partes la una y única Iglesia, el uno y único cuerpo que viene del único Pan””.

La tarea de mantener vivo el legado del Concilio Vaticano II sirve de preámbulo a una cuestión fundamental. La teología de Joseph Ratzinger quiere enseñar en última instancia una cosa: “a vivir en una relación personal con Dios en el amor. Pues la fe cristiana es, en el fondo, simplemente fe en Dios; todo lo demás se deriva de ello”.

De ahí la cuestión de la verdad y del cuidado de la fe del pueblo de los sencillos. Porque como escribe monseñor Gänswein, Ratzinger permaneció siempre fiel a su propósito de hacer comprensible la fe de la forma más sencilla posible para poder así “servir a la fe de los sencillos, hacia quienes su corazón se sentía particularmente inclinado. Pues para los pastores de la Iglesia debe ser más importante “el cuidado de la fe de los pequeños” que “el temor a la oposición de los grandes”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Antonio Martínez Camino (Ed.),
Benedicto XVI, padre de la Iglesia, doctor de la esperanza.
Fundación Universitaria Española.