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Conocido sacerdote influencer italiano suspende su ministerio

 

Alberto Ravagnani, vicario parroquial en una iglesia de Milán, comunicó su decisión al arzobispo Delpini.

 

 

 

02/02/26 | Javier Arias


 

 

 

  1. Un sacerdote con gran impacto entre los jóvenes y más de 200.000 seguidores en redes sociales

  2. La advertencia recibida en septiembre por publicidad de suplementos alimenticios
  3. La existencia de un problema de fondo
  4. Un precedente en España: el caso del sacerdote Daniel Pajuelo, “smdani”

 

 

 


Alberto Ravagnani.

 

 

 

El conocido sacerdote italiano Alberto Ravagnani ha decidido suspender su ministerio presbiteral, según ha informado oficialmente la archidiócesis de Milán en un comunicado dirigido a los fieles de la parroquia de San Gottardo al Corso y a la comunidad diocesana.

La nota, fechada el 31 de enero de 2026, explica que ha sido el propio Ravagnani quien ha comunicado su decisión al arzobispo. Desde ese momento, deja de ejercer como vicario parroquial y como colaborador de la pastoral juvenil diocesana.

El texto, firmado por el vicario general monseñor Franco Agnesi, invita a vivir este momento con oración y acompañamiento, reconociendo el sufrimiento que una decisión así provoca en muchas personas.

 

Un sacerdote con gran impacto entre los jóvenes y más de 280.000 seguidores en redes sociales

Ravagnani no es una figura menor en el panorama eclesial italiano. Con más de 280.000 seguidores en redes sociales, especialmente en Instagram, se había consolidado como uno de los sacerdotes influencers más conocidos del país, con una enorme capacidad de convocatoria entre jóvenes.

Su estilo directo, su cercanía generacional y su dominio del lenguaje digital le permitieron movilizar a miles de personas en propuestas de oración, encuentros y adoraciones, convirtiéndose para muchos en un referente espiritual contemporáneo. Precisamente esa visibilidad explica también el impacto que ha tenido la noticia de la suspensión de su ministerio.

 

La advertencia recibida en septiembre por publicidad de suplementos alimenticios

La decisión llega meses después de una polémica surgida en septiembre, cuando el sacerdote utilizó su cuenta de Instagram para anunciar suplementos nutricionales deportivos, señalando explícitamente que se trataba de una “colaboración pagada” e incluyendo enlaces comerciales en su perfil personal.

El diario italiano *Avvenire* recordó entonces el canon 286 del Código de Derecho Canónico, que prohíbe a los clérigos ejercer actividades comerciales sin la debida licencia eclesiástica. El citado medio italiano señaló que el arzobispo de Milán, Mario Delpini, le habría llamado a capítulo para escuchar sus explicaciones y manifestarle su malestar.

 

La existencia de un problema de fondo

El caso de Ravagnani pone de nuevo sobre la mesa un problema real dentro de la Iglesia: el riesgo de que algunos sacerdotes jóvenes, muy expuestos en redes sociales, se vean fascinados por la lógica del éxito digital, la visibilidad y la adulación de los seguidores.

Obispos y formadores alertan desde hace años de que esta dinámica puede desplazar el núcleo del ministerio sacerdotal, que es el trato personal, discreto y constante, y no la construcción de una marca personal.

El peligro no es solo pastoral, sino también espiritual: alimentar el ego, confundir autoridad con popularidad y sustituir la relación cara a cara por la validación virtual.

El sacerdote legionario y director editorial de Zenit ha reconocido no estar sorprendido por la noticia. “El punto no era si pasaba, sino cuándo. En los muchos años que tengo observando el fenómeno de los sacerdotes "influencers" (y hoy cada vez más de seminaristas con visibilidad digital), llama la atención la relación que hay entre sobreexposición (videos,post, comentarios, etc) y el punto de llegada (salvo contadas y honorables excepciones)”, ha declarado en su cuenta de X.

 

Un precedente en España: el caso del sacerdote Daniel Pajuelo, “smdani”

La situación recuerda a lo ocurrido en España con el sacerdote Daniel Pajuelo, conocido en redes sociales como smdani, quien abandonó el ministerio en 2023. También él había alcanzado una notable popularidad digital y era conocido por postulados controvertidos, que generaron debate dentro y fuera de la Iglesia.

Ambos casos reflejan un fenómeno más amplio que interpela a la Iglesia en la era digital: cómo habitar las redes sin que estas acaben devorando la vocación.