Vaticano
El Papa llama a la comunión y fraternidad de todos los cardenales para abordar cuestiones de importancia para toda la Iglesia en una reunión colegial que no se celebraba desde hace años
06/01/26 | Marta Santín
El papa León XIV celebrará los días 7 y 8 de enero de 2026 su primer consistorio, y lo hará además en su forma extraordinaria, convocando a todos los cardenales del mundo. Se trata de un acontecimiento de gran relevancia eclesial, tanto por su naturaleza como por el momento en el que se produce, y que está siendo objeto de un intenso análisis por parte de vaticanistas y observadores italianos, que ven en esta convocatoria una señal clara del estilo de gobierno que el nuevo Pontífice quiere imprimir a su pontificado.
- Oración y discernimiento compartido
- Un consistorio tras la clausura del Jubileo de la Esperanza
- La liturgia como uno de los temas clave
- Una nueva era de colegialidad
- El estilo de Wojtyla regresa al Vaticano
- Un consistorio que puede definir el pontificado
- Un Papa que pide ayuda a los cardenales
- Un paso decisivo para ejercer su ministerio petrino
El Papa León XIV con los cardenales tras su elección.
Foto: Vatican Media.
Oración y discernimiento compartido
Según explicó oficialmente Vatican News, el objetivo fundamental del consistorio es favorecer la comunión entre los cardenales, creando un espacio de oración, reflexión y discernimiento compartido junto al Sucesor de Pedro. No se trata de un encuentro ceremonial ni de un consistorio para la creación de nuevos cardenales, sino de una reunión pensada para el diálogo profundo sobre asuntos que afectan a la Iglesia universal, en un clima de fraternidad y escucha recíproca.
La convocatoria de un consistorio extraordinario es una prerrogativa exclusiva del Pontífice y, como establece el Código de Derecho Canónico, se produce "cuando las necesidades particulares de la Iglesia o el tratamiento de cuestiones particularmente graves lo aconsejan". Este marco jurídico subraya el carácter excepcional del encuentro y refuerza la interpretación de quienes consideran que León XIV quiere afrontar, desde el inicio de su pontificado, los grandes desafíos eclesiales mediante un ejercicio real de colegialidad.
Un consistorio tras la clausura del Jubileo de la Esperanza
El consistorio se celebrará inmediatamente después de la clausura del Jubileo de la Esperanza, que el papa León XIV cerrará oficialmente hoy, 6 de enero, con el rito solemne de la clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. El Jubileo ha marcado profundamente el primer tramo del pontificado y ha sido interpretado como un gran gesto pastoral dirigido al mundo entero.
En una rueda de prensa celebrada ayer, 5 de enero, monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización y responsable de la organización del Jubileo, ofreció un balance que ha superado ampliamente las previsiones iniciales. Según explicó, "el mundo entero ha venido a Roma para el Año Santo 2025". En total, 33.475.369 peregrinos procedentes de 185 países han participado en los actos jubilares.
La liturgia como uno de los temas clave
Entre los asuntos que se abordarán en el consistorio figura también la liturgia, según ha adelantado monseñor Nicola Bux, teólogo y exconsultor de la entonces Congregación para el Culto Divino durante el pontificado de Benedicto XVI. En una entrevista concedida al diario La Nuova, Bux subrayó que la liturgia será uno de los temas centrales del encuentro de enero.
Según el teólogo, el legado de Benedicto XVI resulta especialmente relevante en este punto, ya que el cuarto apartado del orden del día del consistorio —dedicado a una reflexión histórica, teológica y pastoral sobre la liturgia— no puede ignorar la naturaleza misma de la liturgia, que afecta directamente a la relación con Dios y a la dimensión de lo sagrado. Esa dimensión, recordó, renace constantemente en el corazón de los fieles y se expresa en la llamada “reforma en la continuidad del único sujeto, la Iglesia”, formulada por Benedicto XVI en su célebre discurso a la Curia Romana del 22 de diciembre de 2005.
Para Bux, lo que está verdaderamente en juego es la primacía de Dios y, por tanto, la fe, de la que depende toda auténtica renovación litúrgica. Esa renovación, a su vez, es condición indispensable para la verdadera renovación de la Iglesia.
Una nueva era de colegialidad
Uno de los análisis más destacados es el del historiador y periodista Giovanni María Vian, exdirector de L’Osservatore Romano, quien ha definido este encuentro como el mayor consistorio extraordinario jamás celebrado. En su opinión, los días 7 y 8 de enero marcarán la primera manifestación concreta de la colegialidad que León XIV ha subrayado repetidamente desde el inicio de su pontificado.
Vian destaca que la convocatoria de todos los cardenales para tratar “asuntos de suma importancia” responde fielmente a lo que exige el Derecho Canónico y podría interpretarse como el inicio de una nueva etapa en el gobierno de la Iglesia, caracterizada por una mayor implicación del Colegio Cardenalicio en los procesos de discernimiento. Según el historiador, no se trata solo de un gesto simbólico, sino de una elección estructural que puede influir decisivamente en la dinámica del pontificado.
El estilo de Wojtyla regresa al Vaticano
Un editorial del medio FarodiRoma interpreta el consistorio como una señal clara de que León XIV quiere recuperar un modelo de gobierno más amplio y participativo. Titula de la siguiente manera: "El estilo de Wojtyla regresa al Vaticano, León quiere que todos los cardenales participen en el gobierno de la Iglesia universal".
Según este análisis, con la convocatoria del primer consistorio extraordinario de su pontificado, el Papa reafirma el valor de la colaboración con el Colegio Cardenalicio como dimensión esencial del gobierno de la Iglesia universal.
El editorial subraya que León XIV ha dejado de lado, al menos por ahora, el Consejo de Cardenales instituido por el papa Francisco —el llamado C8 y posteriormente C9—, cuya composición se basaba en criterios considerados por algunos como demasiado subjetivos. En su lugar, el nuevo Pontífice opta por implicar a todo el Colegio Cardenalicio en los momentos decisivos, en una línea que recuerda al estilo de san Juan Pablo II.
"El Consistorio se presenta así como un paso significativo en la definición del rostro del nuevo Pontificado: un gobierno de la Iglesia que se nutre del diálogo sincero, del consejo leal y de la corresponsabilidad, en la conciencia de que el bien de la Iglesia universal surge de un camino común entre el Papa y los cardenales, unidos en la misma solicitud pastoral y en el mismo servicio al pueblo de Dios", dice FarodiRoma.
El agustino Robert Prevost con el Papa San Juan Pablo II.
Un consistorio que puede definir el pontificado
En la misma línea se pronuncia el vaticanista Andrea Gagliarducci, en un análisis publicado en EWTN. Se pregunta si el pontificado de León XIV comenzará realmente con este consistorio de enero. A su juicio, el encuentro servirá para debatir cuestiones de importancia para toda la Iglesia, algo que no se ha hecho de forma plena en los últimos años.
Gagliarducci recuerda que el papa Francisco convocó consistorios extraordinarios en 2014, 2015 y 2022, pero señala que el último de ellos dejó una sensación de decepción entre muchos cardenales, que percibieron una falta de verdadera colegialidad. En cambio, León XIV parece decidido a recuperar modos de funcionamiento más tradicionales, con mayor espacio para la escucha y el intercambio real.
Entre los posibles temas que podrían abordarse figuran la configuración del equipo de gobierno del Papa, un posible borrador de su primera encíclica, el impacto de los procesos judiciales abiertos en los últimos años, la credibilidad de la Iglesia y las reformas necesarias de la Curia romana.
Un Papa que pide ayuda a los cardenales
También, el vaticanista Nico Spuntoni, en Il Giornale, interpreta el consistorio como una señal de que León XIV pide ayuda explícitamente a los cardenales, ya que "la limitada participación del Sacro Colegio fue uno de los aspectos más criticados del legado de Bergogliano durante las congregaciones precónclave", señala.
Según Spuntoni, el Papa quiere escuchar primero, conocer de primera mano la situación de las Iglesias locales y apoyarse en la experiencia del Colegio Cardenalicio para afrontar una etapa compleja.
Además, opina que el Consistorio de enero podría ser así una oportunidad para que los cardenales discutan su actitud hacia el número cada vez mayor de fieles "tradicionalistas" que reconocen el Concilio Vaticano II pero desean seguir celebrando la llamada Misa Tridentina.
Un paso decisivo para ejercer su ministerio petrino
Más allá de los temas concretos que se aborden, la mayoría de los observadores coinciden en que el consistorio del 7 y 8 de enero será un paso decisivo. A partir de las palabras de León XIV y de su manera de conducir el encuentro, se podrá comprender mejor cómo se desarrollará su pontificado y qué lugar ocupará la colegialidad en el gobierno de la Iglesia.
Para muchos vaticanistas italianos, este consistorio extraordinario no es solo el primero del pontificado, sino el verdadero punto de partida de una forma de ejercer el ministerio petrino que busca unir tradición, escucha y corresponsabilidad en un momento clave para la Iglesia universal.