De Libros

 

Cómo ser cristiano no solo en el siglo II

 

Michael J. Kruger, profesor del Nuevo Testamento y orígenes del cristianismo, analiza en qué se puede parecer la iglesia primitiva del siglo II a nuestra época

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 05/01/26


 

 

 

Hay que agradecer el esfuerzo de la editorial Sígueme, de los Operarios Diocesanos, por traer al lector español lo mejor de lo que se está publicando en otras lenguas sobre los estudios bíblicos y la Iglesia antigua.

 

 

 

  1. Estilo de vida en la Iglesia antigua
  2. En que se parece el siglo II al nuestro
  3. La voz de los cristianos en una sociedad secularizada
  4. Rendir culto a Jesús

 

 

 


Michael J. Kruger.

 

 

 

En este sentido me parecen imprescindibles, entre otros, “La Paciencia” de A. Kreider o “Libros y lectores en la Iglesia antigua” de H. Gamble, de los que aquí se ha dado ya cuenta.

Ahora nos llega este libro de Michael J. Kruger, profesor de Nuevo Testamento y orígenes del cristianismo en el Reformed Theological Seminary de Charotte (Carolina del Norte) y ministro ordenado de la Iglesia presbiteriana evangélica.

 

Estilo de vida en la Iglesia antigua

El subtítulo del libro es elocuente respeto a lo que propone: “Configuración del estilo de vida, el pensamiento y la organización de la Iglesia antigua”.

Parte de la base de que el siglo II fue un siglo clave en la configuración del cristianismo en aspectos sustanciales de lo que significaba esa sorprendente y novedosa forma de vida.

Hay autores que sostienen que ese siglo es un período insuficientemente comprendido por sí mismo, un período abandonado. Otros señalan que fue el momento de las grandes decepciones, ajustes paulatinos, amargas controversias y tremendo riesgo para las comunidades cristianas. Un tiempo de transiciones también generacionales y sociológicas.

 

En que se parece el siglo II al nuestro

Una pregunta legítima, a la que contesta nuestro autor, es en qué se puede parecer el siglo II al nuestro. Es evidente que en el período que va desde las primeras generaciones, es decir, de los que vivieron con Jesucristo hasta finales del siglo II, se tomaron una serie de decisiones sustanciales que continúan hasta hoy en la configuración de la Gran Iglesia.

En este sentido, como coda final de lo que propone en un completo y erudito tratado, en el que también se ponen en evidencia y se sintetizan algunos importantes estados de la cuestión sobre materias relevantes, incluso de algunas hipótesis, Kruger al final se refiere a lo que ese cristianismo del siglo II puede decir al actual.

 

La voz de los cristianos en una sociedad secularizada

Lo primero hace referencia a cómo es la voz de los cristianos en este momento de una sociedad poscristiana, secularizada, con una Iglesia que ha perdido su influencia social y su poder. El siglo II fue un siglo hostil para el cristianismo, lo que demandaba una respuesta. Y esa respuesta que necesitaron, y que necesitamos ahora, no es una nueva apologética sino una antigua: la del siglo II, que se explica con detenimiento en las páginas del libro.

En segundo lugar, al contemplar ese período, nos recuerda que el cristianismo es una religión “libresca”. Esto nos remite al hecho de que el movimiento cristiano “siempre ha contado con una sólida dimensión intelectual, una dimensión lo suficientemente clara como para que los primeros autores paganos consideraran el cristianismo más como una filosofía que una religión”. Abandonar ahora la dimensión intelectiva y argumentativa del cristianismo es condenarlo a convertirlo en una praxis político-social.

 

Rendir culto a Jesús

Y por último destaca que el cristianismo, en medio de presiones y desafíos internos y externos, estaba centrado en “rendir culto a Jesús”. Los cristianos se dedicaban a reunirse a escuchar las Escrituras, compartir la Cena del Señor y administra el bautismo, además de sus labores cotidianas. El culto es básico en la forma de vida cristiana.

Esta propuesta se ha ido haciendo después de que nuestro autor haya profundizado en cómo se configuró sociológicamente el cristianismo en ese siglo, cómo fueron las persecuciones tanto políticas como intelectuales contra los cristianos, cómo se desarrolló la estructura eclesiológica, cómo se mantuvo la unidad de la regla de fe ante las desviaciones, herejías, cómo se formó la literatura cristiana y el canon del Nuevo Testamento.

Todo ello con constantes referencias al siglo I, en continuidad de tradición apostólica.

Aunque es cierto que en algunas cuestiones el libro, por las incidencias del autor, pueda presentar hipótesis que debaten otros autores, el conjunto ofrece una impresionante radiografía sobre cómo ser cristiano no sólo en el siglo II.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Michael J. Kruger,
El cristianismo en la encrucijada del siglo II.
Sígueme.