Colaboraciones
Bellas reflexiones sobre las diferencias entre hombres y mujeres escritas por la Madre Teresa de Calcuta. Nuestra opinión
04 julio, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
El hombre y la mujer
¿Por qué nos hizo Dios a unos hombres y a otras mujeres?
No entiendo por qué algunas personas dicen que la mujer y el hombre son exactamente lo mismo y niegan las bellas diferencias entre hombres y mujeres. Todos los dones de Dios son buenos, pero no todos son iguales. A menudo digo a las personas que me dicen que ellos quisieran servir a los pobres como yo lo hago: «Lo que yo hago, tú no lo puedes hacer, y lo que tú haces yo no lo puedo hacer. Pero juntos podemos hacer algo bello para Dios». Así sucede también con las diferencias entre mujeres y hombres.
Dios ha creado cada uno de nosotros, cada ser humano, para cosas muy grandes, para amar y para ser amado. Pero, ¿por qué Dios nos hizo a algunos hombres y a otras mujeres? Porque el amor de la mujer es una imagen del amor de Dios. Y el amor del hombre es otra imagen del amor de Dios. Ambos son creados para amar, pero cada uno de una manera diferente. Mujer y hombre se completan mutuamente, y juntos muestran el amor de Dios más plenamente que cualquiera de los dos puede hacerlo solo.
La maternidad: el don de Dios para las mujeres
Ese poder especial de amar que pertenece a la mujer, es visto más claramente cuando ella se convierte en madre. La maternidad es el don de Dios para las mujeres. ¡Qué agradecidos tenemos que ser con Dios por este magnífico regalo que trae tanta alegría a todo el mundo, tanto a mujeres como a hombres! Sin embargo, podemos destruir este regalo de la maternidad, especialmente con el mal del aborto, pero también cuando pensamos que otras cosas, como empleos o posiciones, son más importantes que el amar, que darse uno mismo a los demás. Ningún trabajo, ningún plan, ninguna posesión, ninguna idea de libertad puede tomar el lugar del amor. Por tanto, cualquier cosa que destruya el don de Dios de la maternidad destruye su más precioso don a las mujeres la habilidad de amar como mujer.
Aceptarme como fui creadoDios nos dijo «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Entonces primero debo amarme yo mismo correctamente y luego amar a mi vecino de igual manera. ¿Pero cómo puedo amarme a mí mismo a menos que me acepte como fui creado por Dios?
Aquellos que niegan las bellas diferencias entre hombres y mujeres no se están aceptando a sí mismos como Dios los creó, y por lo tanto no pueden amar a su prójimo. Ellos solamente traerán división, tristeza y destrucción de la paz al mundo. Por ejemplo, como he dicho con frecuencia, el aborto es el mayor destructor de la paz en el mundo hoy, y aquellos que quieren borrar las diferencias entre mujeres y hombres están todos a favor del aborto.
El padre y la madre son reflejos del amor de Dios.
En lugar de muerte y tristeza, traigamos paz y alegría al mundo. Para hacer esto debemos rogar a Dios por su don de la paz y aprender a amar y aceptar a los demás como hermanos y hermanas, hijos de Dios. Sabemos que el mejor sitio para que los niños aprendan a amar y a rezar es en la familia, viendo el amor y la oración de su madre y su padre.
Cuando las familias están rotas, o desunidas, muchos niños crecen sin saber cómo amar ni rezar. Un país donde muchas familias han sido destruidas así, tendrá muchos problemas. Yo he visto mucho, especialmente en los países ricos, cómo los niños se entregan a las drogas o a otras cosas para escapar del rechazo y del sentimiento de no ser amados.
Pero cuando las familias son fuertes y unidas, los niños pueden ver el amor especial de Dios en el amor de su madre y su padre y pueden crecer para convertir su país en un lugar amoroso y de oración. El niño es el mejor regalo de Dios a la familia y necesita tanto a la madre como al padre, porque cada uno muestra el amor de Dios de una manera especial. La familia que reza unida, permanece unida, y si permanece unida se amarán entre sí como Dios ha amado a cada uno de ellos. Los trabajos del amor son siempre trabajos de paz.
Entonces, mantengamos la alegría de amar en nuestros corazones, y compartamos esta alegría con todos los que encontremos.
Recemos.... Todo por la gloria de Dios y el bien de las almas.
Mensaje de la Madre Teresa (monja católica de nacionalidad albanesa e india, que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950) a la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer.
Pekín, 4 de septiembre de 1995.
Nuestra opinión
El hombre y la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios, lo cual nos da una misma dignidad. Es decir, somos personas con igual dignidad, ni uno, ni otro, es superior o inferior como ser humano.
Dios nos creó diferentes, en cuanto a los rasgos propios, pero de tal manera que nos complementemos. En ello se encuentra la belleza de la relación entre el hombre y la mujer.
De hecho, tanto el hombre como la mujer tienen formas muy diferentes de reaccionar, de captar la verdad, de vivir la fe... y si analizamos esto, podremos entender reacciones de nuestra pareja que a simple vista no las podríamos comprender.
Gracias a todas las características que distinguen a los hombres de las mujeres y nos hacen diferentes, uno necesita del otro, y el ser diferentes hace que su relación se enriquezca. A pesar de las diferencias físicas y emocionales, no olvidemos que Dios creó al hombre y a la mujer con igualdad de dignidad como personas.
Descubrirnos mutuamente como diferentes y complementarios es sabiduría humana y cristiana. Dios nos hizo compañeros del camino, para ayudarnos, acompañarnos y complementarnos.
A pesar de ser diferentes, uno necesita del otro y viceversa, y el ser diferentes hacen que su relación se enriquezca.
En la Biblia, en el antiguo testamento, el Génesis dice:
«No es bueno que el hombre esté solo, dijo Dios, hagámosle una compañera... y de su misma costilla formó a la mujer, la presentó al hombre, quién exclamó: esta sí que es hueso de mis huesos, carne de mi carne».
¿Qué dice la Iglesia acerca de la relación entre el hombre y la mujer?
La Iglesia, iluminada por la fe en Jesucristo, afirma:
- El carácter personal del ser humano: o sea, que tanto el hombre como la mujer son personas humanas, en igual medida;
- la igualdad en la dignidad de las personas, lo cual se realiza como complementariedad física, psicológica y ontológica, y da lugar a una «unidualidad» relacional;
- la importancia y el sentido de la diferencia sexual;
- la existencia de uno con y para el otro;
- el carácter relacional, no competitivo ni de revancha;
- la colaboración activa, entre el hombre y la mujer, la cual parte del reconocimiento de la misma diferencia entre el hombre y la mujer;
- la presencia del pecado, el cual estropea mas no anula esta positiva relación y colaboración entre ellos.
¿Cómo presenta el Nuevo Testamento la relación entre el hombre y la mujer?
Confirma y completa lo que ya estaba presente en el Antiguo Testamento:
- Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, asume en su masculinidad todo aquello que el simbolismo veto testamentario había aplicado al amor de Dios por su pueblo, descrito como el amor de un esposo por su esposa;
- la Virgen María, como elegida hija de Sión, en su feminidad, recapitula y transfigura la condición de Israel/Esposa en espera del día de la salvación;
- la Esposa amada de Cristo-Esposo es la Iglesia;
- la revelación misma se concluye con la palabra de la Esposa y del Espíritu que suplican la llegada del Esposo: «Ven, Señor Jesús» (Ap 22, 20);
- el amor total e indisoluble del hombre y de la mujer, vivido en la vida de la gracia bautismal, se transforma en un sacramento, es decir, una realidad que manifiesta y comunica el amor de Cristo y la Iglesia;
- en la gracia de Cristo, que renueva sus corazones, el hombre y la mujer son capaces de liberarse del pecado y de conocer el gozo del don recíproco. Con la fuerza que da la Resurrección de Cristo, es posible la victoria de la fidelidad sobre la debilidad, sobre las heridas sufridas y sobre los pecados de la pareja;
- la rivalidad, la enemistad y la violencia que deforman la relación entre el hombre y la mujer, en Cristo son superables y superadas. La diferencia que existe entre ellos no se convierte en un motivo de discordia que deba superarse con la negación o la nivelación, sino en una posibilidad de colaboración que necesita cultivarse con el respeto recíproco de las diferencias.
¿Cuáles son los aspectos negativos que existen hoy en la relación entre la mujer y el hombre?
Estos son algunos de los aspectos negativos que hoy se pueden relevar en la relación entre el hombre y la mujer:
- Subordinación de uno con respecto al otro;
- antagonismo y rivalidad entre ellos;
- actitud de contestación;
-contraposición, desconfianza y defensiva;
- cancelación de las diferencias entre el hombre y la mujer, comenzando por aquellas biológico-sexuales, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural.
¿Cuáles son las consecuencias que produce el oscurecimiento de esta diferencia o dualidad entre los sexos?
Produce, a diversos niveles, consecuencias enormes, como, por ejemplo:
-El poner en duda la familia misma, por su índole natural biparental, es decir, compuesta de padre y madre;
-la equiparación de la heterosexualidad a la homosexualidad;
- un modelo de sexualidad pluriforme;
- libertad para que cada persona pueda elegir su sexo según sus propios gustos;
- rechazo de las Sagradas Escrituras que, según eso, transmitirían una concepción patriarcal de Dios, alimentada por una cultura esencialmente machista;
- poca importancia al hecho de que el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana en su forma masculina.
Según la concepción cristiana, ¿en qué consiste la originalidad de la mujer?
La mujer conserva la profunda intuición que lo mejor de su vida se realiza en las actividades orientadas al despertar del otro, a su crecimiento y protección. Indica la capacidad fundamental de cada ser humano de vivir para el otro y gracias al otro. Por lo tanto, la promoción de la mujer al interno de la sociedad debe ser comprendida y querida como una humanización de la persona, sea hombre o mujer, y de la sociedad misma, realizada gracias a los valores redescubiertos por las mujeres.
El Papa Juan Pablo II habló de la genio della donna. Esta particularidad implica en la vida de la sociedad:
- En primer lugar, implica que la mujer está presente activamente y con firmeza en el seno familia, sociedad primordial y en cierto modo soberana, donde la persona humana aprende a ser amada y a amar, a ser respetada y respetar, a conocer y amar a Dios. Sería sumamente provechoso para la sociedad el hacer posible a la madre —sin obstaculizar su libertad, sin discriminación psicológica o práctica, sin penalización en relación a sus compañeras— el dedicarse al cuidado y educación de los hijos según las diferentes necesidades de los mismos, de acuerdo a sus edades.
- Además implica que las mujeres estén presentes en el mundo del trabajo y de las organizaciones sociales y que tengan acceso a los puestos de responsabilidad que le ofrecen la posibilidad de inspirar las políticas de las naciones y de promover soluciones innovadoras a los problemas sociales y económicos.
¿Cómo hacer para que la mujer pueda armonizar familia y trabajo?
El problema no es solo jurídico, económico y organizativo. Sobre todo, es un problema de mentalidad, cultura y respeto.
Esto lleva:
- A una legislación y organización del trabajo en armonía con las exigencias de la misión de la mujer al interno de la familia;
- a una justa valorización de la tarea realizada por la mujer en la familia;
- al respeto de las características de las mujeres, diversas a las de los hombres;
- a la presencia de las mujeres en el mundo del trabajo y de la organización social y política.
¿Cuál es el rol de la mujer en la vida de la iglesia?
Las mujeres son llamadas a ser modelos y testimonios insustituibles para todos los cristianos, de cómo la Esposa (la Iglesia) debe corresponder al amor del Esposo (Jesucristo).
La figura de la Virgen María constituye en la Iglesia la referencia fundamental, cual modelo de actitudes, que si bien son típicas de todo bautizado, de hecho son características de la mujer, que las vive con particular intensidad y naturaleza.
¿Quién es el más grande delante de Dios?
¡Quién mayormente imita a Cristo! Por lo tanto, quién es el más santo es también el más grande en la tierra y en el cielo! Y esta es la mejor meta tanto para la mujer como para el hombre, sin distinciones.
https://www.aciprensa.com/recurso/3599/santa-teresa-de-calcuta
https://www.aciprensa.com/teresadecalcuta/teresa1.htm