Colaboraciones

 

El cristianismo ha existido como cristiandad

 

 

 

03 de enero, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

El cristianismo no ha sido nunca sólo culto y obras asistenciales, sino que ha pretendido plasmar la misma conciencia civil y social. El cristianismo ha existido como cristiandad, como cultura, sociedad, civilización. […] Cristiandad se ha convertido hoy en una palabra impronunciable. En la teología ha sido sustituida por una concepción meramente escatológica del cristianismo, presente, en la sociedad, como memoria subversiva. Que el cristianismo sea una civilización, y una civilización que materialmente ha unificado el mundo, hoy parece una verdad que haya que esconder, un sentimiento de culpa reprimido. Algo de lo cual los católicos actuales tratan de separarse, de declararse inocentes. Hoy parece que un católico sólo puede presentarse ante el mundo si se libera de la memoria histórica del catolicismo.

Catolicismo es una palabra muy similar a cristiandad, e indica la conexión universal originaria entre cristianismo y civilización. Por eso es una palabra que cae en desuso. […] Existe hoy en el mundo católico una ideología anticatólica, para la cual la memoria histórica del catolicismo son las Cruzadas, la Inquisición y la conquista de América. Y no por un análisis del fenómeno, sino como un prejuicio, una toma de postura, que concibe el ser cristiano solo si se separa de la memoria católica.

La cristiandad se ha fragmentado creando la sociedad civil y los Estados. Y los Estados son necesariamente plurales. Los reyes cristianos han querido, tanto en el área ortodoxa como en la protestante, la Iglesia de Estado. Por eso todas las Iglesias cristianas distintas de la católica romana se han convertido en el fundamento civil de las naciones a las que pertenecen. Este es el problema político del ecumenismo. Las Iglesias cristianas distintas de la católica están incorporadas en la definición de la identidad cultural, civil y política de su nación. Esto sucede especialmente en las Iglesias herederas de la segunda Roma, de Constantinopla, que tenía una tradición cesaropapista. Y las Iglesias ortodoxas se definen con las naciones a las que pertenecen.