Colaboraciones

 

Los mismos principios

 

 

18 marzo, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

Como exigen la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y convenios internacionales (citados en los artículos “Estado aconfesional y enseñanza religiosa” y “Enseñanza de la Religión: fundamentos legales internacionales”), la legislación española refleja los mismos principios proclamados en ellos. Tanto la Constitución Española de 1978 (arts. 14, 16 y 27) como la Ley Orgánica de libertad religiosa (art. 2.1) reconocen y garantizan a los ciudadanos el ejercicio de la libertad religiosa, incluyendo el derecho de los padres a elegir para sus hijos la formación moral y religiosa acorde con sus creencias y convicciones.

Hay un texto de la Recomendación 1396 de la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa (Religión y democracia) que fue adoptado por la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa el 27 de enero de 1999, 5ª sesión.

Estas recomendaciones del Consejo de Europa a los Estados miembros, a través del Comité de Ministros, supone la necesaria presencia de la disciplina de Religión en el sistema educativo y la conveniencia de abordarla desde los puntos de vista tanto confesional como aconfesional (apartado 13.ii, párrafos a, b, c, d).

Así mismo, se invita a las administraciones públicas responsables de la educación en estos países a respetar las decisiones de las familias en este ámbito, evitando todo conflicto entre esa elección y la enseñanza sobre la religión que promueva el Estado (apartado 13.ii, párrafo e).

Precisamente por ser España un Estado aconfesional, ha de mantenerse neutral ante todo lo relacionado con las creencias y la enseñanza de la Religión.

La interpretación que hace el Tribunal Supremo de la “neutralidad” de los poderes públicos en esta materia queda expuesta, entre otras, en su Sentencia del recurso contencioso–administrativo 4915/1992, de 17 de marzo de 1994 (Fundamento jurídico 3º).

La Religión es a todos los efectos una asignatura equiparable a las demás del currículo, como materia curricular y evaluable. Así lo ha juzgado de manera reiterada el Tribunal Supremo, cuando en las sentencias del año 1994 declaró nulos varios artículos de los R. D. 1006/1991, 1007/1991 y 1700/1991.

En otras sentencias, también de 1994, el Alto Tribunal considera la Religión como “materia fundamental” y determina que su calificación ha de ser tenida en cuenta en los expedientes académicos.